En un lado de la mesa teníamos a Marc, un diseñador de joyas de 29 años con una vida de lo más apasionante: «En mi tiempo libre me gusta salir de fiesta con mis amigos y bailar. También me gusta ir en moto e ir al cine, lo normal». Su última relación sentimental no había sido precisamente corta: «yo tuve una pareja y estuvimos diez años. La separación fue difícil, pero ahora estoy mejor que cuando estaba con mi pareja».

Por el otro lado, él era de gustos de lo más sencillos y solo buscaba una chica ‘simpática’ y a la que le ‘gustase reírse’. Para acabar con su presentación y con un ánimo de lo más funesto, Marc nos contaba que era «un chico tranquilo, divertido y animado»… habrá que verlo.

En el otro lado de la mesa teníamos a Beatriz, una diseñadora de interiores de 27 años que,a  diferencia de Marc, sí traía una gran sonrisa ‘incrustada’ en la cara: «Soy una chica con mucho carácter y soy bastante resolutiva, cuando hay un problema, sé salir de ellos bastante bien».

En lo referido a cómo la había tratado el amor, la cosa no era como para echar cohetes: «El amor me ha tratado un poco regular. Tuve una pareja hace tiempo, no me fue muy bien con ella y, desde entonces, no he tenido otra relación seria»… ¿sería Marc el elegido para romper esta mala racha?

La cita, ya desde el primer momento, dio señales de que no iba a ir demasiado bien. Ella le iba preguntando sobre sus gustos y él se mantenida como un bloque de piedra: «Marc es un soso, no se moja en nada», explicaba ella en el confesionario. «No tiene ánimo, hay que ir tirando de él y no tiene ilusión. Le da todo igual», se lamentaba.

Cuando tocó el tema del sexo, la cosa se enfrió todavía más (aunque parezca mentira). Él se reveló como un ‘extremo del sexo’… y esto ella no se lo creyó demasiado: «Él dice que se le da bien el sexo, pero yo creo que es un poco soso. Creo que, a la hora de la verdad, no tiene iniciativa y eso es algo que no puede opinar él mismo», se desahogaba.





En un momento determinado, Beatriz decidió pasar al lavabo para, como ya es habitual en el programa, hacer una llamada a un conocido y ponerlo al tanto de cómo le está yendo la cita… y, en este caso, la cosa era bastante predecible por dónde iba a ir: «Madre mía que cuadro», se lamentaba. «Estoy por pedirle un sacacorchos a Matías para sacarle las palabras». Y es que Beatriz, según confesaba, se estaba aburriendo muchísimo. «Le falta alegría al cuerpo Macarena», explicaba a su amiga entre risas.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Pensáis que él es realmente tan soso como parece? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: Cuatro.

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