Jamie Bell es uno de los artistas más talentosos de su generación. Este joven de 33 años se dio a conocer al mundo gracias a su impresionante interpretación en la película ‘Billy Elliot’ (2000). Desde entonces, a pesar de tener una carrera cinematográfica constante, nunca volvió a verse de forma notable en grandes producciones. Jamie ha preferido escoger solo papeles que aportasen algo a su carrera, más allá del posible éxito en taquilla de la cinta.

Cuando se enfundó las mayas de ballet, Jamie tenía nada más y nada menos que 11 años de edad. Su cara era la de un niño frágil, pero decidido. Ese mismo rostro fue el que lo acompañó, con mayor o menor presencia, a lo largo de toda su carrera cinematográfica.

Todo lo que sabíamos de Bell hasta el momento, acaba de cambiar por completo.

El joven que dio vida a Elliot ha reaparecido completamente cambiado para su nueva película. En esta ocasión, ha decidido tirar la casa por la ventana y darle por completo un giro a su ‘método interpretativo’.

Jamie ha decidido, para su última película, meterse en la piel de uno de los neonazis más famosos de la historia. ¿Qué ha tenido que hacer para esto? Pues someterse a un brutal cambio físico. Se ha rapado, se ha tatuado toda la cara (de forma provisional para el rodaje) y ha ganado más de veinte kilos de músculo.

Como veréis en las fotos que os dejamos a continuación, el bueno de Jamie luce absolutamente irreconocible. Es realmente sorprendente ver como se puede pasar de subirse a un escenario para deleitarnos con bellos bailes, a hacer una cinta sobre el auge del neofascismo en la película ‘Skin’.

Hace un año, cuando el actor se encontraba en pleno rodaje de la cinta, fue entrevistado por la revista Variety y nos regaló unas declaraciones de lo más interesantes. Explicó que, para prepararse el papel, convivió con Bryon Widner, el protagonista real de la historia que se explica en la película. Widner era un supremacista blanco que se vio implicado en círculos nazis en Indiana, Estados Unidos.



«Fue difícil sentarme con él y no darle de puñetazos», confesaba Bell. Según él mismo explicó, cada día de rodaje tenía que someterse a varias horas de maquillaje. Para ganar peso, tuvo que llegar a comer helado cada día, ya que tenía que ganar 99 kilos en muy pocas semanas: «comía helados cada vez que podía y mucha grasa».

«Todo es real, incluso los dientes», y es que el actor quería ser lo más fiel posible a la imagen real del delincuente. El actor se mostró también muy crítico con las posiciones de estos movimientos supremacistas, los cuales han encontrado un repunte de popularidad con la entrada de Trump al gobierno de los Estados Unidos.

Bell cree que una película como esta es esencial en este momento de la historia: «está ocurriendo ahora y debemos hacerla inmediatamente». Por otra parte, destaca la importancia de contar este tipo de historias sobre la esperanza, la redención y el perdón como la de Bryon.

En los últimos años, lo hemos podido ver en grandes cintas como ‘Rocketman’, ‘Los 4 Fantásticos’, ‘Las Aventuras de Tintín’ y ‘King Kong’, entre otras. Pero ¿será esta la cinta que lo coloque entre los favoritos a los grandes premios del séptimo arte?

A vosotros, ¿qué os ha parecido este radical cambio de imagen? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: SER.