Todos deberíamos saber ya que tan solo unos cuantos segundos bastan para que nos juzguen en un primer encuentro. No hay que pensar tampoco en esto como algo negativo, pues no es algo que se haga de forma consciente, de hecho, ni siquiera nos damos cuenta de que lo hacemos cuando lo hacemos.

Por lo visto, existe una media de lo que se tarda normalmente en crear la imagen mental que tendremos de una persona, que se sitúa aproximadamente entre unos siete segundos.

En teoría el proceso mental que hacemos empieza por ver si nos sentimos amenazados por esa persona o no, y luego ya entran los juicios sobre atractivo y personalidad, en ese orden, obviamente.

Esto ocurre porque para conocer realmente estos aspectos de una persona, nuestro cerebro necesitaría meses de análisis sobre esa persona, y no tenemos tiempo para eso, por lo que nuestra mente decide tomar atajos como este.

Pero esto no es todo, y es que podemos tardar incluso menos, se ha demostrado que con un simple «hola» ya empezamos a barajar qué nos parece esa persona, estudiando el tono, timbre, acento, y todo lo que acompaña a esa palabra tan corta y común.

Lo más sorprendente es que también tenemos la capacidad de hacer esto sin la necesidad de ver a esta persona, ya sea por medio de la voz o incluso por la forma de escribir, en el caso de que se trate de un mensaje de texto. A nuestro cerebro le encanta trabajar de forma constante, y si le damos poca información, irá rellenando los huecos con lo que le vaya pareciendo, lo cual, por cierto, le resulta de lo más estimulante.

Y es que seguro que alguna vez alguien te ha soltado esa frase que dice: “No hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”.



Pues bien, es totalmente cierta, no exagera en absoluto, y es que aunque se arregle una primera mala impresión, siempre quedará el recuerdo de que en un  principio, las cosas no fueron bien.

Esta situación es completamente recíproca, por lo que hay ocasiones como entrevistas de trabajo o presentaciones a personas que pueden tener algún tipo de influencia en nuestra vida,  debemos ser cuidadosos con esos primeros segundos (obviamente sin liarla tampoco después, claro).

Es por esto que lo mejor es evitar dar señales de timidez, ansiedad u hostilidad a la hora de conocer a alguien  nuevo, pues lo más probable es que terminemos siendo rechazados antes de ver lo que hay detrás de los nervios que cualquiera puede sentir.

Estas cosas sin duda las deberían empezar a tener en cuenta los asistentes a First Dates, pues aunque no sean realmente malos partidos, muchas veces no consiguen la oportunidad de que se vea a la persona que hay detrás de los nervios de un primer comentario desacertado, o simplemente se convierten en víctima de los complejos.

Así es como ha ocurrido una vez más en el programa que vamos a comentar en esta ocasión, en el que tanto Alejandro como Sheila, se vieron decepcionados el uno con el otro por los prejuicios que tuvieron durante su cita.

Y es que aunque hablaron, no fue hasta el final del encuentro cuando comenzaron a congeniar, pero ya resultaba demasiado tarde.

Alejandro no paró de juzgar el físico de su cita, y luego pasó a la capacidad intelectual, obviando la personalidad de ésta, y Sheila, por su parte se quedó con los comentarios más desafortunados y dio a su pareja por un pedante.

¿Piensas que de haberse conocido mejor, podría haber funcionado? Te dejamos el VÍDEO completo para que saques tus propias conclusiones.

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Fuente: Cuatro