Seguro que en más de una ocasión alguien te ha dicho eso de que una imagen vale más que mil palabras. Pues bien, no es que le falte razón, pero sí que es cierto que la comunicación es importante. Y hablar, hay que hablar.

Y sino que se lo digan a los protagonistas de la cita de hoy, que si sacáramos alguna frase estrella de su encuentro, sería algo así:

«…»

Porque fue casi todo lo que se dijeron. O al menos así fue el encuentro por parte de Gabriel, un joven malagueño de 25 años, que se había quedado totalmente sin palabras. No sabemos si fue obra de los nervios, de que su pareja, África, lo había dejado mudo, o si se estaba preparando para robarle el puesto a Jhonny Labios Sellados, pero el colega no soltaba prenda.

A la pobre África lo único que le faltaba era sacar un flexo para alumbrarle la cara, practicarle alguna tortura al estilo de la CIA, o llevarlo a un logopeda. Ella solo quería tener una charla interesante, y se quedó a medias.

Por su parte, Gabriel parecía fácilmente conquistado por el físico de su cita, sin prestar mucha atención a lo mejor que tenía (que era preciosa, claramente), su actitud, su buen carácter y sentido del humor.

Ella, por su parte, a pesar de la incomodidad, no quiso complicar más las cosas, y desde el respeto habló de lo que para ella estaba siendo una cita bastante agobiante.

Desde aquí nos declaramos fanes (sí, fanes, está bien escrito) incondicionales de África, la proponemos para nueva santa y como novel de la paz por la paciencia más grande del mundo. Porque cualquiera no es capaz de llevar los silencios así de bien, seamos sinceros.

Y ahí estaba ella, la pobre mujer viendo cómo el muchacho le daba al pan, mientras ella le intentaba tirar de la lengua para que le dirigiese la palabra.

Eso sí, sin duda, una de las cosas con las que nos quedamos de la cita, fue el momento más incómodo posible, en el que se empezaron a sacar temas algo más íntimos.

«¿Tu fetiche sexual?» 

«Yo es que no sé que es un fetiche, pero vamos, que eso se lo preguntamos un momento a la camarera».

REAL. En este momento África no se lo puede creer y se intenta tapar la cara como puede para que ya no la reconozca nadie. Pero ahí está, grabado para la posteridad. Sólo por este momento de «Tierra trágame» ya toda la cita de los silencios ha valido la pena. 

Y por si te lo preguntas, sí, la camarera dio una explicación breve y libre de risas (porque es una profesional, al contrario que nosotros) y el bueno de Gabriel se limitó a describir a África (la muchacha no es tonta y no tardó en pisparse).  Si es que al final, ni hablar puede una.

Que sí, que sabemos que tú estás aquí por el vídeo completo, así que te lo dejamos aquí abajo como siempre para que pases tu buena dosis de vergüenza ajena un ratito.

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Fuente: Cuatro