Las primeras veces nunca tienden a ser fáciles, desde el primer día de clase, de trabajo o de lo que sea, normalmente hay una serie de normas que se intentan tener en cuenta para quitarle un poco de hierro a todo, pero a pesar de los esfuerzos, la tensión suele dejar rastro.

O al menos así es como ocurre normalmente, por eso de querer causar una buena impresión, y precisamente es este motivo el que hace que las primeras citas románticas sean, probablemente de los eventos de estreno que más normas coleccionan.

Desde los modales más básicos al menú: ni se te ocurra pedir algo que lleve ajo, o en general que se repita, intenta que tu cena parezca saludable y ligera, y por lo que más quieras, un poco de alcohol está bien para animarte y quitarte timidez, pero no te vayas a pasar.

Pero esto no es lo único, ni mucho menos. En la normativa de las primeras citas también se habla del vestuario (ni muy informal, ni demasiado elegante) y sobretodo, SOBRETODO, de lo que vas a hablar. Y es que aunque lo mejor sea sentar las bases de una relación sobre la sinceridad, no hace falta soltar toda la mierda que lleva uno dentro en la primera cita, porque cualquiera saldría por patas. Y sí, eso incluye especialmente el tema de los Exs.

Porque hablar de las exparejas, para bien o para mal, nunca causará una buena primera impresión: si es para bien, darás la sensación de no haber superado a esa persona, y nadie quiere ser el segundo plato de una expareja, y si tiras por el bando de los exnovios odiadores vete despidiendo, porque si rajas con ese veneno de alguien a quien quisiste con tanta facilidad, nadie querrá ser el siguiente en tu lista negra.

Es por todo esto que la cita que venimos a comentaros hoy nos ha resultado de lo más sorprendente, y es que no respetaron casi ninguna regla, desde la ropa excesivamente informal (que al final resultó ser lo de menos), a los malos temas de conversación. Pero sin duda lo más loco de todo fue la gran falta de educación por parte de la comensal, Claudia, a su acompañante malagueño, José María, cuando le eructó prácticamente en la cara.

Como no podía ser de otra manera, la cita no fue precisamente la mejor del mundo, y es que ninguno fue especialmente acertado a la hora de dar una buena impresión. 

Pero bueno, que ya nos conocemos y no quieres que te siga dando la chapa, que tu vas a lo que vas, y es al vídeo, ¿No? Pues venga, a darle con alegría, que siempre mola ver como alguien la caga con estas cosas.

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Fuente: Cuatro