¿Qué tal el verano? Esperamos que el solecito, el viaje, la playa, la piña colada y el tiempo de fiesta y relax te hayan cundido, porque a la que vuelves a pensar en el trabajo ya te planteas qué tan lejos te queda el puente de Triana para tirarte por ahí.

Y es que no es nada nuevo que el trabajo sea una pesadilla. Por lo general el mundo del deber no atrae fácilmente a nadie, pero si eres de los pobres (y numerosos) empleados que tienen que soportar a un jefe de mierda, créenos que te comprendemos (señor Cabroboss, no se dé por aludido si lee este artículo, no me despida, tengo una familia que alimentar y una hipoteca que pagar).

En fin, antes de enfangarme más, pasamos al tema de hoy, una galería de jefes de mierda:

1Hoy toca reunión de las serias.

Para la reunión de hoy, mi jefe se pasó un buen rato acomodando las mesas para formar una grande en la que pudiésemos sentarnos todos. Al volver con el resto de empleados para que fuéramos a la sala no paraba de reírse por lo bajini, y luego nos encontramos esto. Entre otras cosas, en esa reunión se decidió que había que prescindir de algunos empleados.

2¿Acaso sabe lo que significa la palabra «regalo»?

El jefe de esta empresa descontaba el valor de los regalos que hacía a sus empleados (amigo invisible, cumpleaños, boda…) de su sueldo del mes. Algo me dice que no terminó de entender de qué iba la cosa.

3A ver si quiere grabar también el juicio.

Don, hemos encontrado la cámara escondida en el baño. Renunciamos.

4Ahora es problema de otro.

Este tipo había dejado una nota en su puesto de trabajo luego de haber dimitido. ¿La razón? Debía trabajar día a día con un compañero borracho al que su jefe se negaba a despedir por pura pereza.

5Puedes intentar negar la realidad cuanto quieras, pero es lo que hay.

«¿Puedo utilizar mi tiempo de vacaciones esta semana?»
«No, no es un buen momento».
«¿Sabes? Siempre dices eso, nunca es buen momento.»
«No puedes hacerlo, lo siento».
«Estoy cansada, siempre es no. Puedo hacerlo y lo haré incluso si eso significa dimitir.»
«No estás dimitiendo»
«¿Sabes qué? Sí, dimito.»

6Increíble pero cierto.

Para el cumpleaños de un compañero, llevé una tarta casera que desapareció misteriosamente de la nevera. Poco después nos dimos cuenta de que se la había llevado el jefe a su despacho y se la comió entera.

7Cuando lo de «emprendedor ahorrador» se te va de las manos.

«Nadie tiene permitido cargar los móviles ni ningún otro tipo de aparato electrónico en estas instalaciones. Es un robo del suministro eléctrico, y el gasto se descontará del sueldo mensual. Los teléfonos deben estar apagados.»

8Si eres de los que sienten auténtico dolor por esta imagen, eres de los míos.

Nuestro jefe nos obliga a tirar cada trozo de pizza que sobra. Trabajamos en un buffet libre, y apenas nos da tiempo para comer con los horarios. Mientras hacemos esto nos morimos de hambre.

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Fuente: BoredPanda