En estos tiempos que corren, se ha vuelto bastante complicado el arte de la conquista: las redes sociales, la oferta y la demanda, y lo tontos que nos estamos volviendo todos está convirtiendo el amor en un negocio un tanto turbio.

Aun así, aun quedan algunos románticos sueltos, que prefieren conocer a la gente en persona (Sin acosar, obviamente), aunque tenga que ser a través de una cita a ciegas.

No obstante, sigue siendo difícil renunciar a las comodidades del Tinder, y es que encontrar a tu posible media naranja desde el sofá no parece tan mala idea. Si no fuera porque hay como 100.000 mitades aparentemente iguales, salvo por detalles sin importancia que realmente dan igual.

Esto es una vez más, lo que ha pasado en esta ocasión, en la que en First Dates, el programa más romántico de la parrilla se dejaron caer las fuerzas del estado, en busca de un poco de amor.

Y es que si te pedimos que imagines una cita a ciegas entre un militar y una guardia civil, probablemente lo que se que venga a la mente es una situación un poco incómoda, pero en un comienzo, al menos todo parecía ir bien para los comensales de hoy, aunque más adelante viéramos que no era así.

El caso fue el siguiente: él, un militar entusiasmado con su hijo y con encontrar a alguien que le haga compañía sin necesidad de estar viendo Bob Esponja, mostraba interés en su compañera de la noche, quien estaba estudiando para ejercer como guardia civil, pero que parece que no lo tenía todo tan claro.

De hecho, estaba tan confusa que de milagro supo qué pedir para la cena. Laura, que así es como se llama, no paraba de encontrar pegas en Jesús, que para el resto del mundo era un tipo encantador, y un padrazo.

Incluso hubo un momento en el que encontró pega en que el hombre fuera un padre atento con su hijo, el cual tiene solo ocho años.

Y claro, ante la incomprensión ajena sobre sus quejas, todo acabó saliendo a a luz: Laura había conocido a alguien más fuera del programa, y aunque no parecía nada fijado, no se lo conseguía quitar de la cabeza, ni podía parar de compararlo con su cita.

Jesús preguntó en nombre de cualquiera que haya visto la cita que por qué había acudido entonces a la cena, y ella básicamente respondió un «Por si se le aparecía algo mejor», como el que pasa a la siguiente foto de Tinder solo por probar una vez más.




¿Qué esperaba, a Jon Kortajarena?

En fin, para que juzguéis vosotros mismos si decidió bien al final o no, os dejamos con el vídeo completo, que sabemos que venís a lo que venís.

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Fuente: Cuatro