Si te quieres o quisiste hacer un tatuaje durante la etapa de la juventud en la que vivías con tus padres, lo más probable es que te llevaras una buena reprimenda, y una larga charla sobre las decisiones importantes y que te afectan para el resto de tu vida.

Por otro lado, cuando somos jóvenes no es que seamos precisamente expertos en gustos y buenas decisiones, y si esto se combina con tinta permanentemente unida a la piel, no te hará falta ser un genio para entender que quizá sea mejor esperar a tener un poco más de madurez en el cuerpo, y sobre todo en la cabeza.

Pero no siempre sucede que uno se arrepiente de sus errores; hoy os hemos traído una galería de tatuajes terribles de los que nadie se acabó arrepintiendo, por muy malos que sean.

El borrón.

El tatuaje no tenía nada del otro mundo, pero durante el proceso de curas, el dueño de éste se terminó emborronando las líneas, cosa que finalmente piensa que le aporta algo más.

El más profundo.

Este popurrí de dibujos mal delineados supuestamente simbolizan la complejidad de la mente de quien la lleva. A pesar de cómo se ve, el tipo sigue bien contento. Cosas de genios.

Josu Crosto

Este tipo se tatuó al primo feo de Jesús, pero su fe le obliga a tomárselo como una prueba más.

Un tipo duro.

Este tipo se enamoró en su juventud de una chica que le aseguró que los hombres con tatuajes se veían más duros y atractivos. Poco después se decidió a hacerse uno para impresionarla, pero no se le ocurrió otra cosa que estas tres estrellitas de chico malo. A día de hoy, aquella chica es su esposa, por lo que no se arrepiente de haberlo hecho.

Todo un fanboy.

De alguna manera, aún le parece que se ve bien.

Feorulais.

Esta pobre chica quiso tatuarse la cara de su difunto mejor amigo; no se arrepiente de su tatuaje porque lo tiene en la espalda y así no tiene que ver la mala cara que le pusieron al pobre.

Mal tatuaje, buena razón.

Aunque el tatuaje se ve pésimo, su portador no se arrepiente de llevarlo, pues se lo hizo cuando venció al cáncer.

La ironía de la vida.

Este tipo quiso tatuarse la frase «C’est la vie» (Así es la vida), pero se lo pusieron mal. No obstante, no se arrepiente, pues ahora le ve un sentido irónico que le encanta.

¿Qué te ha parecido este artículo? Cuéntanos tu opinión en los comentarios de Facebook e Instgaram.

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).

Fuente: Buzzfeed