En estos tiempos, no hay muchas cosas que se consigan fácilmente. Somos tantos buscando lo mismo que la competitividad es inevitable, esto funciona en casi todo: estudios, trabajo, tiempo, y por supuesto, las relaciones no se iban a quedar atrás.

Y es que gran parte de esto último sucede debido a que actualmente, buscar pareja, lío, rollo o como se quiera llamar, se parece más a comprar por Internet que a conocer a alguien.

Para satisfacer nuestra necesidad de encontrar alguien que nos atraiga, ahora solo tenemos que abrir una de las mil millones de aplicaciones de turno, y empezar a pasar fotografías hasta que alguien nos llame la atención.

¿Qué se consigue con esto? Pues que al final se van sumando requisitos, hasta que ya lo único que falta es echar un currículum vitae para poder registrarse.

Seguramente recuerdes aquello que te decían tus padres de que en esta vida hay que estudiar para todo; pues bien, ahora también para ligar, especialmente si te interesan las chicas.

Por lo general, las mujeres en Tinder (que es la aplicación que se expone a análisis) tienden a ser más selectivas que los hombres.

Esto implica que cuando una mujer ojea perfiles, busca que sus potenciales parejas tengan unos estudios mínimos o al menos a la altura de los propios, mientras que los hombres, por su lado no miran tanto este aspecto, ya sea una educación superior o inferior.

El estudio

Stijn Baert, un doctor belga que, junto a dos de sus alumnos, Brecht Neyt y Sarah Vandenbulcke, se propusieron hacer un estudio en el que evaluaron un total de 3.600 perfiles de la red social.

Para esto, lo hicieron a la vieja usanza, creando perfiles falsos, 24, para ser exactos, siendo 12 para cada sexo.




Todo se desarrolló desde diferentes ciudades de Flandes, y a cada perfil se le puso un nivel de estudios determinado de entre los cuatro establecidos. Todos los niveles correspondían a estudios relacionados con ADE. Se asignaron dos licenciaturas de tres años en Office Management y Business Management, y otras dos de nivel posgrado de cuatro y cinco años de duración, respectivamente.

Todos los perfiles presentaban la misma edad, 23 años. Y ya solo quedaba el factor del atractivo físico, que obviamente es de gran importancia para la aplicación del experimento, y que resolvieron con 32 imágenes que someterían a votación.

Luego de tanta parafernalia, el estudio reveló que, efectivamente, el nivel de estudios era más relevante, y con bastante diferencia, si quien juzgaba el perfil era una mujer. 

Y bueno, sí, también puede ser que seas feo o fea, y ya está.

¿Crees que cambiaría mucho el resultado del estudio si se hiciera en nuestro país?




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Fuente: Retina El País