En un lado de la mesa teníamos a Yeli, una estudiante de 21 años con una visión muy particular del mundo: «lo que es el protagonismo me gusta mucho. Hannah Montana me ha inspirado desde la infancia, entonces a mí «to get the best of both worlds» es una de las frases que siempre tengo en mi corazón»… casi nada.

En lo referido al amor, Yeli no había tenido tanta suerte: «he tenido dos flechazos, pero ninguna pareja». Y es que confesaba que, en lo referido a sus sentimientos, podía ser una persona muy susceptible: «conmigo hay que tener cuidado, soy un poco inestable a nivel psicológico. Puedes romperme fácilmente los sentimientos».

En el otro lado de la mesa iba a sentarse Juan Antonio, un joven de 21 años muy consciente de sí mismo: «aunque tenga pinta de guaperas y flipadete, luego la gente se calla la boca, porque toda la gente me adora… o eso dicen».

La primera impresión, al menos para Juan Antonio, fue de lo más positiva: «es una chica que ves en una discoteca y te entra por los ojos». Ella, al parecer, quedó encantada con uno de los tatuajes de Juan Antonio, para ser más concretos, el de la cruz católica que tenía en la parte interna del brazo.

Para sorpresa de Yeli, él le afirmó que era ateo, pero que le gustaba mucho ese tatuaje cuando lo había visto en otras personas… por lo que se lo había hecho sin dudarlo demasiado. Pero lo interesante fue la teoría que soltó ella:

«Yo soy muy cristiana, quiero mucho a Jesucristo», pero eso no era lo ‘loco’: «tengo mi teoría sobre Jesucristo: lo que hizo para defender a María Magdalena cuando iba a ser apedreada, para mí quiere decir mucho»… pero ¿qué quiere decir?



«Jesucristo es el ‘procursor’ del feminismo»… toma ya. La cuestión es que, a su forma de ver, defender a una mujer adúltera en aquella época, era algo novedoso. ¿Qué opinó Juan Antonio de esto? Literalmente: «me parece una imbecilidad».

Es verdad que este principio de cita fue bastante intenso… para qué nos vamos a engañar. Pero el resto de la misma, para ser sinceros, fue bastante normal. Al menos en apariencia, estos dos encajaron bastante bien desde el principio… pero, dada la ‘personalidad inestable’ de ella, temíamos que, al final, se torciese todo.

Para que veáis cómo acabó todo, aquí os dejamos la cita íntegra:



A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿y su teoría sobre el feminismo? Dejádnoslo en los comentarios.

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