First Dates, esta semana, está que arde. Es verdad que, a lo largo de la historia de este programa, se han dado muchos ‘encuentros picantes’ en el restaurante… pero muy pocos como el que hemos visto en una de sus últimas entregas. Si es que, no sabemos cómo, esta gente siempre consigue superarse.

En la mesa se sentaron Lidia y Álvaro, dos jóvenes con muchas ganas de marcha que acabaron poniendo el restaurante patas arriba y regalándonos esta joya que os traemos hoy.

El primero en aparecer en el restaurante fue Álvaro, un alicantino que tenía muy claro cómo era él en realidad: «poca gente aprecia como soy porque lo primero que hacen es prejuzgarme y se pierden lo que de verdad escondo, una persona que es maravillosa. Me considero buen chaval, buen niño, con buen corazón, honesto y honrado».

Respecto a lo que buscaban las mujeres, él era mucho más pesimista: «Las chicas buscan al Mario Casas malote». También comparó a las mujeres con una religión, pero eso ya lo veréis (no os queremos hacer spoilers de todo).

Al otro lado de la mesa íbamos a tener a Lidia, una joven de 18 años que, más que al amor, estaba enganchada al deporte: «Es algo muy importante para mí porque me sirve de desahogo. También me ayuda a conseguir lo que quiero ser, chica fitness», confesaba.

La cena fue francamente bien. Él se mostró bastante ‘pícaro’ desde un principio y ambos coincidieron en la mayoría de los temas que iban surgiendo. La verdad es que parecían bastante hechos el uno para el otro… y es que, teniendo todo esto en cuenta, era bastante de esperar el final que íbamos a vivir.

La ‘chicha’ de la cena estuvo bastante concentrada en el momento de ‘rascar las preguntas’, esa parte del programa donde la mayor parte de la magia ocurre. Lidia fue la primera en revelar una de las preguntas: «¿Cuáles son tus talentos sexuales?».

Álvaro tardó unas pocas milésimas de segundo en contestar: «El oral. Tengo que reconocer que soy adicto. Si puedo estar todo el día, mejor»… vaya, parece que tenía las cosas bastante claras. Ella, por su parte, solo pudo añadir: «no puedo decir nada hasta que no lo compruebe».





A Álvaro le tocó leer otra pregunta y la cosa se lio todavía más: «¿Qué es lo que más te excita?». Ella, por su parte, tampoco dudó demasiado: «que me den besos en el cuello», él, por su parte, tampoco se hizo de rogar para dar a conocer sus gustos: «a mí me gusta que me arañen la espalda y que me hagan un bailecito».

La última pregunta fue la que acabó de encender todas las alarmas. Cuando se les preguntó en referencia a sus fetiches sexuales, él soltó ‘la perla definitiva’: «Bajar las bragas. No me gusta romperlas, las quito, las dejo y a comer».

Al final, como no podía ser de otra forma, hubo paso por el privado del restaurante. Ambos fueron ahí a tomar el postre y a someterse a uno de los retos del programa… aquí hubo una gran sorpresa con el tema del ‘beso de tornillo’… pero lo mejor es que lo veáis vosotros mismos:

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.