No han sido pocas las veces que se ha dejado caer que las princesas Disney, las clásicas, no representan una imagen con la que realmente se pueda sentir identificada nadie.

Y menos mall, porque ¿quién querría verse reflejada en un personaje apático que no puede hacer nada por su vida salvo esperar a que llegue alguien más a solucionarle sus problemas?

¿Quién se sentiría completo en una vida en la que su mayor propósito es conseguir casarse, mantenerse hermosa y delicada, y limpiar sin que sea a cambio de un sueldo digno?

Pues no, mira.

Que no mola que se vea romántico que se case a niñas de 15/16 años (porque sí, esas eran las edades que rondaban las princesas Disney), ni se va a creer nadie que una princesa duerma más horas de las que tiene un reloj y no suele ni un ronquido y haga el amago de caerse por un tirón loco en la pierna.

Que si el príncipe de turno te intenta parar porque es temprano para volver a casa, le dices que no, que te vas porque te da la gana y no te vas a quedar por nadie que te pare y te agarre del brazo sin saber quién eres.

Que las princesas Disney también podrían haber tenido amigas de verdad, mujeres, con conocimiento de causa y sentido de la sororidad, y no ratones y pájaros, que no dan conversación alguna.

En definitiva, os dejamos una galería de Andhikamuksin, una muchacha muy moderna, que sabe a qué me refiero con la chapa que os acabo de soltar como la que no quiere la cosa.

1Blancanieves.

No, yo lo siento mucho, pero no. Vamos a tener en cuenta aquí un par de cosas. Primero, que de normal nadie se come una manzana a besos, a menos que tenga algún extraño y amoroso problema psicomotor.

Segundo, que estando en medio del campo, habiéndote tirado todo el día de curranta sin haberte sentado ni una sola vez, tienes que tener demasiada hambre como para ir de fina con una vieja de pueblo que te lleva una manzana a casa.

Por suerte, aquí teníamos a nuestra artista, lista para enseñar cómo comemos las señoritas con hambre.

La siesta es el gustazo de los trabajadores, del pueblo, principalmente porque es gratis. Y me vas a decir tú que cuando te pegas una de estas de despertarte y mirar el calendario, te vas a levantar con pajarillos cantando al lado. Qué ingenuo hay que ser.

2¡Hasta luego, Lucas!

Este príncipe debería darse un garbeo por Rupaul para buscar a su amada. Ya verías tú qué contento.

3A las princesas también les molan los dragones.

Y quién sabe, igual la versión de Angelina Jolie es más acertada y si la princesa y la hechicera se hubieran hablado, igual se llevarían hasta bien.

4El banquete.

De verdad que el que se crea lo de «comer como una señorita» es porque no ha visto a una chica normal en su vida.

5Ariel comprende a todos esos andaluces…

Que hemos ido a mojarnos a la ola de las cataratas de Iguazú.

6

Porque no, nunca nadie se ha visto así de bien cuando una ola gigante le ha atacado por la espalda.

7Ellas también tienen sus ángulos difíciles.

Y también les importa una mierda.

8Las malas serían las que marcan las grandes y peligrosas tendencias de moda.

Aunque no estaría de más dejar de criminalizar a las madrastras, que anda que no las hay maravillosas…

9Las algas nos afectan a todos.

Y por cierto, en la época de Ariel no existía el maquillaje waterproof, así que fuera también.

10A las chicas no tienen por qué gustarle el baile de salón.

Tenemos alternativas mejores y mucho talento.

11Sororidad.

Las chicas tenemos amigas, MUCHAS, y si alguna tiene Netflix, pues mejor.

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Fuente: Genial Guru