No sabemos muy bien qué está pasando, pero en estas última dos semanas, First Dates nos ha ofrecido algunas de las citas más locas que se han visto en este formato televisivo. El hecho de que el programa haya decidido hacer un especial de segundas oportunidades puede que tenga algo que ver… y es que, si las cosas no salen bien en un primer momento, por lo general, tampoco lo hacen en un segundo.

La cita de hoy es, probablemente, la más rara que hemos visto en estos últimos tiempos. Por lo general, empezamos estos artículos presentado a ambos candidatos y explicando un poco las perlas que sueltan nada más empezar… pero es que hoy nos resulta imposible.

Camarón, un auxiliar de cocina de 21 años, se describía como una persona muy imaginativa a la que, de buena mañana, según él, se le ocurrían muchas… ¿cosas? Lo mejor es que lo veáis en el vídeo que os dejamos más abajo.

Hay que decir que, por lo general, Camarón tenía una filosofía de vida muy positiva y se tomaba muchas de las desgracias por las que había pasado con humor, eso hay que reconocérselo. Para él, su mujer perfecta, debía tener ‘un poco de culete, un poco de tetas y poco más’… afirmaba tener unos gustos ‘muy fáciles’. ¿Algo más? Pues ‘que sea guapa’… cómo no.

Su vida no había sido nada fácil y, ya desde el principio, pudimos empatizar bastante con su situación: «Mi vida ha sido un poco dura porque he estado desde los 8 años en un piso de acogida, pero mentalmente soy fuerte».

El valenciano le explicó a Sobera el método que utilizaría para decirle si la chica le gustaba o no: «Si la chica me gusta te diré azúcar, y si no es mi tipo, sal». En ese preciso momento entró Noelia, una joven apasionada del motor: «Mi pasión por las motos empezó desde muy pequeña porque mi padre es motero».

Sobera, puñetero como es él, le preguntó al joven: «Qué prefieres para el postre, ¿azúcar o sal?» y Camarón le contestó sin dudar «sal». Ya en el privado, Camarón reconocía que Noelia ‘no era su prototipo’ de chica.

A lo largo de la cena y, más concretamente, con la llegada del segundo plato, a Camarón va y se le ocurre soltar esto: «Hoy sí que vas a adelgazar…». Noelia no se lo podía creer y le contestó con un: «Perdona, ¿Me hace falta adelgazar?».



Al darse cuenta de su error, lo intentó arreglar cómo pudo… con poco éxito, la verdad: «No, no, que lo vas a hacer más todavía, no te he dicho gorda en ningún momento. No te enfades». La también vlaenciana zanjó el tema de cuajo: «El tema cuerpo no me gusta tocarlo».A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Pensáis que a Camarón se ha pasado con los comentarios? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).