Si algo nos ha enseñado First Dates es que, por lo general, las segundas partes nunca son buenas. Hay personas que, por un motivo u otro, no están hechas para el amor… al menos para conseguirlo en televisión. Podríamos traeros unos cuantos ejemplos de ello… y, de hecho, es justamente lo que haremos hoy con una cita muy, pero que muy reciente.

¿Os acordáis de Yeray? ¿Un joven cuyo amor por sí mismo era tan grande como la mata de pelo rizado que llevaba? Afirmaba ser una persona tremendamente culta y narcisista, además de un exmaestro del toreo… y se fue de su cita con las manos vacías.

Pues resulta que Yeray volvió cargado de narcisismo para volver a intentar pillar a Cupido: «Soy un narcisista redomado, vivo encantado de conocerme y enamorado de mí mismo, intento disfrutar de la vida y hacer disfrutar a los demás».

El valenciano volvía para cargar con toda su artillería léxica y sus frases gramaticalmente imposibles… pero sin camisa; llevaba americana, pero debajo de esta no llevaba nada. Su cita se dio cuenta de ello: «Me gusta tu chaqueta, pero echo en falta una camisa», le dijo.

Su vida, según dejó claro desde el principio, giraba alrededor de su amor propio: «el narcisismo se podría definir como la ausencia absoluta de complejos, ¿y acaso eso no es deseable para cualquier ser humano y ciudadano del mundo? Lo recomiendo absolutamente». El reto al que debía afrontarse su pareja es «que consiga desenamorarme de mí mismo, y me enamore de ella».

Nerea, en el otro lado de la mesa, no paraba de alucinar. Ella, al llegar, tenía muy claro lo que un chico debía tener para ganarse su corazón: «debe tener buen físico, ser apuesto, que huela muy bien y ser dinámico».

La cita, ya en la mesa, no fue nada bien en ningún momento. Él, de la misma forma que en su anterior paso por el programa, lo había estropeado todo con sus frases lapidarias y sus expresiones enrevesadas. Nerea hacía lo que podía para sobrellevar la situación.



Hubo una conversación en la que se habló de ‘príncipes y princesos’, él insinuó que ella era una choni; afirmó que ella ‘no era la quinta esencia de la elegancia’ y más cosas por el estilo que ya daban pistas de cómo acabaría todo.

Ella, llegados a un punto, no podía hacer más que sobrellevar la cosa como buenamente podía: «Estoy intentando suavizar la cita antes de que salga mi humor de verdad, me estás cabreando».

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Soportaríais una cita con alguien tan narcisista? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.