Esta semana, First Dates ha sido muy especial: ha sido una semana de segundas oportunidades. Citas que, antaño, acudieron al programa y, por el motivo que fuese, acabaron en un fracaso absoluto.

Si ayer os traíamos el caso de Yeray (uno de los más recordados por ser uno de los más ‘extraños’), hoy recuperamos a Tino, ese curioso señor de 51 años que, desde su presentación, nos dejó muy claro qué tipo de persona era: «soy de derechas, católico, futbolero y taurino»… vamos, que no dejaba nada a la imaginación.

Su primer paso por el programa, según él mismo confiesa, fue una auténtica pesadilla: «Me sentí muy mal en ese momento». Pero, aun así, seguía muy claro respecto a lo que buscaba: «me gustan las mujeres con curvitas y que lleven ropa de marca, porque yo visto de marca».

La primera vez que Tino fue al programa no pasó ni de la barra: su cita decidió que no le gustaba, hasta el punto de que no quiso ni sentarse con él a cenar (supongo que es mejor ir con la honestidad por delante).

En esta ocasión, su cita se llamaba Marilia, una alemana de 45 años que, al igual que Tino, buscaba el amor de forma bastante intensa. ¿Tendría suerte esta vez cambiando el país de origen de su cita? Yo no apostaría demasiado a su favor…

Y es que la cita fue bastante mal desde el primer momento. Cuando Tino le explicó a Marilia lo que le había pasado en su primera cita, esta se mostró bastante comprensiva… aunque luego, en el confesionario, se desahogó: «Si no me hubiese dicho lo de la primera cita me hubiese ido al momento».

Pero es que la cosa no podía ir a peor y, en ese momento, salió el tema de la tauromaquia y ella no podría estar más en contra: «gustarte ver cómo matan y achicarran al pobre animal. Eso es matar al animal cobarde y egoístamente, es de ser perverso». Cuando él intentó defenderse, ella lo cortó en seco: «deja el tema, porque sino vomito».

Cuando tocó bailar, ella no podía más con la incomodidad que le estaba produciendo toda esa situación: «Yo me iba más para atrás hasta que no podía más. Estaba deseando que se quedase en su sitio, pero cada vez se acercaba más».



Ya en la mesa de nuevo, ella, de forma bastante poco sutil, le dijo que hasta ahí habían llegado: «No estés tan nervioso, que sino la tercera vez que vengas no vas a llegar a ningún sitio»

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Qué es lo que hace mal para fracasar con cada una de las citas que tiene? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).