¿Has jugado alguna vez al Black Stories? Te lo resumiré de la forma más breve posible:

Se te plantea una situación o escena, que es el resultado de una serie de factores y eventos concretos, y debes descubrir qué es lo que ha ocurrido exactamente para que haya terminado de la forma que se te dijo en el enunciado.

Parece fácil, pero este hallazgo deberás lograrlo únicamente a base de hacer preguntas al narrador que se respondan con un sí, o un no.

Pues bien, hoy os planteamos este enunciado, justo el que veis en el título:

«Subió una foto de su novia a internet y tras leer los comentarios se arrepintió por completo.»

Las diferencias con el juego real ahora mismo son que no puedo responder a tus preguntas de Sí y no, bueno, eso, y que esto en realidad tiene poco de juego, pues pasó realmente, eso sí, tranquilo, que aquí nadie acaba muerto. Al menos en principio.

Maison Vallance es el protagonista de esta historia, quien justo después de leer los primeros comentarios en la fotografía que acababa de compartir por su cuenta de Twitter, se arrepintió de haberla hecho pública.

Quizá en un primer vistazo no seas capaz de detectar el problema, y de hecho, la imagen, antes de subirla a Twitter, el joven se la envió a su propia madre, lo cual solo agravó más las cosas.

Todo comenzó con una camisa que la madre de Maison le había regalado a su hijo, dicha camisa parecía que había desaparecido, al punto de que la madre la perdió de vista en la casa, y acabó preguntando a su hijo.

Éste quiso demostrarle que ya sabía dónde se encontraba la prenda, mandándole a su madre una fotografía de su pareja con ella puesta, pero el problema es que la imagen quizá debería haber tenido un encuadre más pequeño.

Pero no fue hasta que Brooke, la mejor amiga de Maison, se dió cuenta del detalle, y, todo sea dicho, de una manera más bien desafortunada, publicó el detalle en lugar de comunicarlo por privado, consiguiendo un montón de respuestas y «favs».

 «Me voy a arrepentir de esto según haga la pregunta, pero ¿las cuerdas…?»

Si te fijas, hay unas extrañas cuerdas rojas enganchadas en la cama, y sí, sirven justo para lo que se te acaba de venir a la mente, aunque esas no son exactamente las más recomendables, y pueden hacer daño.

Por otra parte, Maison cree que su madre no se ha dado cuenta del detalle, pero creedme si os digo que eso lo piensa porque su madre es buena gente y ha preferido hacerse la longui. Niños, aprended y repetid conmigo: Las madres no son tontas y se fijan en cada pixel de nuestras fotos.

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Fuente: Europapress