Jessica Benítez es uno de esos ejemplos en los que querer, efectivamente, se convierte en el primer paso para llegar a poder. Su estilo de vida era tremendamente poco saludable: estaba obsesionada con la televisión; tenía una dieta absolutamente insana; no se movía del sofá más que para ir al lavabo y la cocina; su salud llegó a deteriorarse de forma muy considerable.

Cuando tenía apenas 19 años, la báscula ya le marcaba casi 150 kilogramos… y esto no es nada bueno. Según ella misma reconocía, lo único que hacía en su día a día era comer y ver la televisión. Iba al trabajo, pero se pasaba el día sentada y casi todo lo que ingería era comida rápida o procesada.

Jessica llegó a un punto en el que ya no podía más con el estilo de vida que estaba llevando. Llegar a ese peso era un punto del que no podía pasar… y pensaba hacer algo para revertir todo lo que había hecho hasta el momento.

Lo primero que hizo Jessica fue decirle adiós a las comidas procesadas. Estas formaban el núcleo de su dieta y eran la base de su mal estado físico y psicológico. El siguiente paso era acabar con el sedentarismo y, para ello, se deshizo literalmente de su sofá y su televisor.

En cambio, cogió su cuenta de Youtube y se apuntó a varios cursos de virtual Fitness y empezó ‘a mover las caderas’. El cambio estaba por llegar y su vida estaba a punto de dar un salto cualitativo impresionante.

Las rutinas de ejercicio se convirtieron en su día a día. Tenía un camino muy largo por delante que estaba ansiosa por recorrer. Al principio, no salía de su casa para hacer deporte. Le daba vergüenza ir al gimnasio… hasta que dejó de darle. Entonces, este ambiente se convirtió en su lugar favorito de la Tierra.




Después de muchos esfuerzos, Jessica ha acabado por convertirse en la viva imagen de la salud y el bienestar. No solo cambió por fuera, sino que, como ella misma comenta, su mayor cambio fue el interno, el que tenía que ver con su salud mental.

En sus redes sociales, Jessica se encargó de ir actualizándonos sus progresos y animando a la gente que como ella, no se atrevía a dar el paso: «Sé que me falta mucho, pero estoy muy orgullosa de mí misma, hoy en día».

Su cuenta de Instagram, en la que cuenta con más de 600.000 seguidores, es su mejor presentación: «Mi nombre es Jessica y tengo 21 años, mido 162 centímetros y he perdido 80 kilos, cambiando mi comida y entrenando. Empecé en 145 kilos y por el momento peso entre 60-70 kilos».




En una de sus publicaciones nos explicaba que, en esencia, la mayor lección que había aprendido era que, en muchas ocasiones, los sacrificios valen la pena: «Nadie creía que llegaría a donde estoy hoy. Yo era tímida, pero ahora mi autoestima está más fuerte, tengo tanta energía… Es una locura la cantidad de energía que tengo para hacer cosas ahora, en comparación con antes».

Antes era una persona que solo vivía para comer y gastar su tiempo haciendo nada; hoy en día es una persona entregada al deporte y a la vida sana… y, teniendo en cuenta que solo vivimos una vez en la vida, esta es una lección de lo más importante.

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Fuente: Difundir.