First Dates es uno de los pocos programas de la televisión actual que, pase lo que pase, no decepciona. De alguna forma que no conseguimos entender, Carlos Sobera siempre consigue que las citas den todo de sí y la que os traemos hoy no es más que otro ejemplo de ello.

En un lado de la mesa teníamos a Isabel, una granadina de 21 años que, tan solo llegar, dejó muy claros los que, para ella, eran sus puntos fuertes: «Tengo pecho natural y me gusta ir guapa, con pantalón corto o lo que sea, pero siempre con escote. Me siento muchísimo más guapa si voy con escote».

Isabel también explicó que era una apasionada del modelaje y los tatuajes: «Me encantan los tatuajes. Yo me tatuaría todo el cuerpo. Me encanta hacer cosas nuevas, ver de qué soy capaz». Pero, por lo visto, no todo era de color de rosas.

«Soy una persona muy complicada. Tengo muy mal genio con unos días malísimos en los que tienen que aguantarme un montón. Me gusta ser cariñosa con mi pareja, pero tengo muy mal genio la mayoría del tiempo», confesó Isabel. Por último y, como no podía ser de otra forma (aunque aquí se ha visto de todo), ella no quería a alguien que fuese celoso.

En el otro lado de la mesa teníamos a Sergio, un granadino de 24 años que, por lo que pudimos ver desde el principio, también tenía una gran personalidad: «Soy un chico con carácter, gracioso y me gusta hacer putadas». Pero es que, cuando vio a su cita, lo único que le salió fue una sonrisa nerviosa: «el cuerpo de Isabel me encanta porque tiene unas curvas impresionantes»… ¿Se saldría con la suya?

El tema de los tatuajes fue un punto en común que les hizo coincidir ya desde el principio. Todo pintaba de lo mejor hasta que Sergio se fue un poco de la lengua y confesó que, puntualmente, le había sido infiel a una de sus exparejas… y eso no le gustó nada a ella: «Empezamos malamente»… pero la cosa se iba a reconducir y es que, como ya bien sabréis, una buena cena y una provechosa conversación lo curan todo.

Las frases ‘subidas de tono’ llovían como balas y él no se estaba cortando un pelo: «Me gusta que me hables, te has puesto muy guapa y muy sexy». Y ella, ante estos piropos, estaba más que encantada: «yo sexy siempre, me encanta, y si llevo escote, voy más guapa. Pero soy muy estrecha, rara… un poco de todo«, confesó.

La cena fue tan bien que, como cabía esperar, se fueron a la ‘sala privada’ en la que tienen que someterse a un reto…



A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Le veis futuro a estos dos? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).

Fuente: 20 minutos.