En un lado de la mesa (porque arriba sería algo exagerado), teníamos a Mónica, una mujer de 44 años que estaba dispuesta a encontrar el amor de la mano de Carlos Sobera. Su intención era la de encontrar una pareja estable con la que compartir sus días. Divorciada desde hace cinco años, no aguanta ya que los hombres siempre busquen en ella lo mismo:

«He tenido alguna cosita sin más… pero no me arrepiento porque las he disfrutado», explicó la catalana a Lidia Torrent. «Ya no busco sólo sexo, me gustaría tener una relación»… ¿encontraría todo eso en su cita de ese día?

Para eso llegó Valentín, un padre de 45 años que, con tan solo ver a su cita, quedó completamente fascinado con ella:

«Cuando he visto a Mónica pensaba que se habían confundido de turno o algo. Vaya mujer… una rubia, despampanante, guapa…», destacó en el confesionario el también catalán… pero es que Mónica le dejó las cosas muy claras desde el principio:

«Llevo años sin pareja y me he puesto en aplicaciones como Tinder. Quedo y quedo, pero no encuentro. Yo veo que de ahí salen parejas, no todo el mundo lo consigue, pero bueno… Espero tener más suerte aquí»… una vez estaba todo dicho, ya solo quedaba pasar al restaurante.

Ya con la comida enfrente, Valentín no podía salir ‘del hechizo de la belleza’ de su cita, aunque ella no paraba de explicar todas las cosas que exigía de una relación: «Quiero ya una relación, porque te encuentras que sólo quieren sexo. Pero quiero también mimitos, cariños… aparte del sexo claro», explicaba ella. Valentín en un intento de disimular, afirmó que eso era algo que «ya sabemos todos».

Pero es que a Mónica no se la cuela nadie y tenía muy clara la experiencia que había tenido con los hombres: «Los tíos que me encuentro yo en Tinder solo quieren sexo», aseguró. «Pero yo creo que el amor no hay que buscarlo, surge…»… ¿surgiría en esta cita? Para saberlo, tendréis que mirar el vídeo que os dejamos más abajo con la cita íntegra:

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? Dejádnoslo en los comentarios. 

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