Por regla general vivimos en un momento reinado por el desencanto, ya nos hemos acostumbrado tanto a tener un catálogo de posibles parejas en la mano, el cual vamos pasando para no ver más de uno en uno, deslizando con el dedo, como si no se fuera a acabar nunca.

Las personas ahora son otro producto de consumo más, y cuando tiramos uno, solo hay que encontrar otro que lo sustituya.

Y no vayas a caer en ser tan crédulo como para creer que esto solo ocurre con la gente joven, ya que los mayores se ven influenciados por como avanza la sociedad, y terminan desarrollando tendencias que imitan de los más jóvenes.

Con esto lo que queremos decir es que incluso las personas mayores han empezado a olvidar que cuando se busca pareja se está buscando a una persona, y no un cuadro para decorar la casa mientras uno hace su vida, ya sea dentro o fuera de ésta.

Esto es lo que ha pasado en el programa de First Dates, donde iba a conocerse en una cena, una pareja que prometía ser de lo más entrañable, pero que no ha llegado ni a considerarse, ya que el comensal, antes de ver siquiera la cara de su acompañante, reconocía que «le habían matado» con la elección de su pareja.

«El caballero» esperaba encontrarse con una mujer mucho más joven que él, porque «él no aparenta su edad» -Idea con la que quedó bastante claro que se encuentra obsesionado-, y aunque es cierto que se ha cuidado bien con los años, nada justifica la falta de respeto que ha presentado durante la cena. No os podéis perder la cita en el siguiente VÍDEO :




Ella, por su parte ha demostrado mucha clase, incluso reconociendo que en un momento se ha pasado al abandonar la mesa por haberse sentido incómoda. Aun así, ha sabido defenderse y ha dejado bien claro que lo bueno de «ser vieja» es que se aprende de la experiencia.

No le fue muy difícil ver que su acompañante buscaba más un accesorio bonito que una pareja de verdad, por lo que fue consciente de que el haber sido rechazada había sido la forma más sencilla de esquivar una bala.

Por otra parte, nos ha encantado el momento «aquellarre» de esta señora junto a las camareras, que también estaban visiblemente hartas de este señor, que no había dudado en tirarle fichas a ellas en lugar de fijarse en su cita.

Definitivamente, nosotros nos preferimos quedar con el testimonio de la SEÑORA y hacerle una ola como ella se merece.

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Fuente: Cuatro