Paula, como cualquier otra persona ha pasado por sus mejores y peores momentos, y el hecho de que sea un personaje público no implica que su vida haya sido fácil, ni mucho menos.

Ella, que siempre se ha considerado una persona sincera, que va con las cosas por delante, no vende exclusivas, sino que simplemente, si quiere hablar sobre algo, lo hace, y eso ha ocurrido esta vez cuando ha querido hablar sobre uno de los peores momentos de su vida.

Pero no nos pongamos tristes todavía, puesto que todo esto ha salido de ella por haber superado algo que le ha perseguido desde hace ya seis años.

Todo empieza con la fecha que siempre recordará el 5 de noviembre de 2013, temprano, sobre las siete y media de la mañana.

«No hacía falta tener la vista muy aguda para apreciar las manchas de lejía y los tropezones de fruta que había en mi camiseta, eso solo podía hacer referencia a una intensa mañana en mi puesto de trabajo, un famoso juice bar de la isla fundado por mi padre en 1997.

Era tan temprano que él aún no había llegado a su oficina, pero los que sí llegaron fueron dos hombres uniformados preguntando por mí, Paula González. Como de costumbre, les saludé con mi mejor sonrisa, hasta que de repente sentí que nunca debería haber respondido a aquella pregunta…»

Así es como empieza una carta que desata la sinceridad sobre un momento que no todo el mundo estaría dispuesto a contar por la simple intención de sincerarse con sus seguidores.

«Minutos después me vi esposada en la parte trasera de una furgoneta temblando de miedo, me llevaron a mi casa y buscaron hasta encontrar mi pasaporte, en ese momento lo entendí todo y es que pocos días antes de que esto pasara, recibí una amenaza que me advertía de que aquellos eran mis últimos días en el paraíso, alguien había avisado a Inmigración.

Me tuvieron en el calabozo hasta acabar en un avión de vuelta a España, arrebatándome toda posibilidad de volver… Tenía solo 19 años.»

Sin duda pocas personas esperarían que alguien que siempre se ha ganado el corazón del público por su alegría pudiera haber pasado por una situación así, pero todo esto también explica que haya sido capaz de llevar con la cabeza tranquila otras situaciones, como los juicios mediáticos.

No obstante, y como ya os habíamos adelantado antes, esta historia no tiene un final triste:

«Nunca llegué a despedirme de mi padre, ni siquiera recuerdo la última vez que lo vi, pero jamás olvidé el olor de sus abrazos, ni como brillan sus grandes ojos.

Desde aquel momento la cosa se complicó de tal manera que la idea de que mi padre pudiera venir a verme ya no era posible, solo tendría una oportunidad para hacerlo, y sería para siempre.

Hoy, 6 años después, ha sido como volver a nacer, como si una nueva vida empezara con su llegada! 6 años esperando a cerrar un ciclo que parecía no terminar nunca, pero que hoy con su fin me devuelve algo que jamás debería haber perdido.»

Desde Cabroworld nos alegramos profundamente por ella, y deseamos que su mensaje, además de reconfortarla, sirva también para que muchos se acuerden por un momento de sus padres y les hagan una llamada, que no cuesta nada, y estas cosas nos ponen muy tiernos a todos.

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Fuente: Instagram