Hoy os traemos la que es, probablemente, una de las citas más breves de la historia de First Dates. Cuando decimos que la cosa se acabó antes de empezar… lo cierto es que nos estamos hasta quedando algo cortos. Cuando ella lo vio a él, inmediatamente se dio cuenta de que no quería continuar con la cita… y se lo hizo notar a todo el mundo de inmediato.

Ana María llegó al famoso programa de Cuatro para encontrar el amor y bien «predispuesta a encontrar alguien especial que sea cariñoso y guapo». Una de sus mayores aficiones, según confesaba, era tomar el sol: «tengo un problema con el Sol porque nunca me veo morena. Me dicen que, si soy tanoréxica, y puede ser…», confesó. Y añadió con muy buen sentido del humor que «me habría gustado haber nacido mulata, y voy en camino».

En el otro lado de la mesa teníamos a Tino, un hombre que, al parecer, tenía una imagen de sí mismo bastante elevada: «Me considero un auténtico caballero español, de los poquitos que quedan. Eso significa saber estar en todo momento, mantener las circunstancias, tener las ideas claras, ser educado, correcto y galán», apuntó.

Pero es que, cuando Ana María lo vio entrar por la puerta, decidió de inmediato que ese no sería ‘su hombre’: «Cuando he visto al chico no me ha gustado, y como soy muy sincera, se me ha notado muchísimo. Lo he visto delgadito y poquita cosa, a lo mejor por dentro es una gran persona, pero me he fijado en eso y ahí me he quedado», reconoció.

En ese momento, lo que se generó entre los dos fue un silencio de lo más incómodo. Matías intervino para poner algunas bebidas y ver si así se ‘refrescaba’ la situación, pero tuvo que llegar Sobera para romper el hielo: «¿estáis incómodos?» y fue cuando Ana María empezó a poner las excusas que, finalmente, llegarían a la verdad.

Carlos Sobera ya había calado la situación: «No hablo de incomodidad física, hablo de otra cosa. ¿No estás a gusto?». Y fue en ese momento que ella reconoció que su cita no le gustaba: «Me sabría muy mal estar incómoda todo el rato y hacérselo pasar mal a él».

«Vienes aquí a conocer a alguien y, lógicamente, lo primero que ves es un físico, pero luego tienes que ver como es. Si ella se siente incómoda, es tontería seguir. No merece la pena quebrarse porque tampoco es mi estereotipo de persona, pero por lo menos que te den la oportunidad de que te conozcan. Creo que lo correcto habría sido cenar y que tuviera la oportunidad de conocerme», comentó Tino bastante resignado.

Si queréis ver cómo acabó todo, aquí os dejamos el vídeo con la cita íntegra:



A vosotros, ¿qué os ha parecido la decisión de ella? ¿Pensáis que era la mejor forma de enfocar esta situación? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuente: 20 minutos.