Ya en su día hablamos de la extraña moda que había surgido a raíz de la serie de Chernóbil de visitar la zona afectada, por parte de modernos que buscaban un par de likes más para sus fotos, saltándose las medidas de seguridad y arriesgándose por algo que es una completa tontería, y que lo único que dice de ellos es su alto nivel de vanidad.

Pues bien, hoy traemos una noticia que sin duda descolocará a muchos, puesto que para ver estas situaciones no hace falta irse tan lejos. En España tenemos varias zonas afectadas por contaminación, extracción de minerales, y vertidos de residuos, pero por lo general tendemos a comportarnos en consecuencia a estos hechos, y tenemos cuidado.

O no.

Uno de estos lugares que mencionamos es el Monte Neme, situado en La Coruña, y no vamos a negar que el lugar es hermoso, ya que luce unas aguas de un color turquesa que hace el paisaje único. Tan único como que era la zona de una antigua mina de wolframio, y claro, quizás eso tenga algo que ver.

Del mismo modo que no te bañarías en el río Tinto por muy curioso que sea el color del agua, no lo harías aquí, si es que tienes dos dedos de frente.

Se ve que ahora mismo era mucho pedir, y de hecho se ha empezado a marcar una especie de tendencia con las visitas al lugar, para presumir de foto, y de paso darse un chapuzón «refrescante y reponedor».

Y no han sido pocos:

Pero las consecuencias de esto no han tardado en aparecer, y es que algunos de los «Imprudenters» que han intentado lucirse en Instagram han empezado a ver los efectos secundarios de sus escapadas  reflejados en sus cuerpos y en su salud.

Como siempre, las preocupaciones llegan luego de la irresponsabilidad, y algunos de los efectos que describen podrían convertirse en la pesadilla perfecta para no querer volver a dormir jamás.

Esperamos que al menos estos casos sirvan como advertencia a quienes tienen este plan para el verano, y que se tome la medida de aumentar la señalización en la zona, aunque ya la hay, parece no ser suficiente, y lo tendrán que poner con jeroglíficos, croquis, o algo para que lo entiendan aquellos que ven lógico eso de bañarse junto a una mina.

Algunos de los afectados se quejaron de la falta de señalización de la zona. Y sin Embargo, incluso empezando a ver los efectos de sus acciones, no se arrepienten y aseguran que «mereció la pena», cosa que obviamente ponemos muy en duda.

¿Qué te ha parecido este artículo? Cuéntanos tu opinión en los comentarios de Facebook e Instagram.

Si os ha gustado este artículo, recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, claro).

Fuente: Público