En la actualidad, el uso de las redes sociales se ha visto reducido prácticamente a una muestra vanidosa que resume lo que cada uno pretende ser en la sociedad: más guapo, más rico, más moderno, más culto.

Pero para sorpresa de nadie, esa imagen que se da, normalmente no puede estar más lejos de la realidad.

«Dime de qué presumes, y te diré de qué careces»

Esto resume el día a día de muchas personas que acaban estando más atentas a su apariencias en redes sociales que a la vida real, o aquellas que simplemente van narrando sus vidas a través de sus «stories» y tuits.

Esto, en muchas ocasiones puede acabar significando un grave problema para quien no sabe medir qué cuenta y qué no. Siendo este el caso del que venimos a hablar hoy.

El protagonista de nuestra historia debió sentirse inspirado por los personajes de las grandes historias de ladrones del mundo del cine y la literatura, pero obviamente, dejó bien claro que era de todo menos un criminal brillante.

Así es cómo este hombre entró a robar en diferentes locales de la cadena de comida rápida Kentucky Fried Chicken en Lima, Perú. Los golpes no los efectuó solo, pues el grupo se componía de un total de tres integrantes, que se daban a la fuga en un automóvil de la marca Nissan.

En principio sus delitos resultaron fructíferos, pero el ladrón no pudo evitar compartir su recién conseguido botín en las redes sociales; concretamente, quiso mostrar todos sus billetes a sus amigos de Facebook.




La policía, que obviamente se encontraba alerta, accedió rápidamente a las imágenes, y al notar la anomalía de la cantidad de dinero, además de que el físico era sorprendentemente parecido al descrito por las víctimas, comenzaron una investigación que, a decir verdad, resultó bastante breve.

Junto a los dos hombres más, que ya eran conocidos por la policía como El Bas y El Benotti, formó el frupo de atracadores al que se terminó nombrando como “Los terribles del KFC”, por la franquicia de locales que habían seleccionado como objetivo.

Contando solo con su último golpe, habían conseguido un botín de más de 4500 dólares.

Más adelante, la policía logró terminar de identificar el vehículo, y al localizarlo encontraron que era el que el tipo tenía para su uso personal, por lo que fue automáticamente requisado, y en éste se encontraron grandes cantidades de munición y drogas de diversos tipos.




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Fuente: La guia del varon