Pocos programas de la historia de la televisión nos han regalado momentos tan mágicos, maravillosos e inolvidables como Callejeros. Ese popular formato de programa-documental nos ofreció historias que, de una forma u otra, calaron en lo más profundo de nuestro espíritu. ¿En yonky que amenaza de muerte a los reporteros? Una buena ración para nosotros. ¿Televisores y mobiliario sacados de la droga? Doble ración por aquí.

Crema fina y pura convertida en programa de televisión… y hoy tenemos una muy buena excusa para volver a hablar de él. Para entender todo esto, tenéis que viajar diez años al pasado. Ahí, probablemente, recordaréis a una de las personas que ha hecho más por la lengua española en toda la historia de la misma.



Un joven estaba retenido en un control de alcoholemia por haber dado positivo (solo había que verlo para saber que se había bebido hasta el agua de los floreros). Cuando los reporteros le preguntaban cosas él solo respondía con frases que, con el tiempo, han pasado a formar parte de la cultura popular: “pim, pam, toma lacasitos” y “viva España, viva el rey, viva el orden y la ley”.

Ahora, después de una década entera desaparecido, ha vuelto para protagonizar un genial anuncio de la marca Michelín.

A Ares, residente en Soria y profesional de la construcción,  poco le queda ya de ese joven alocado que se hizo viral en una época en la que no existía ni el término viral. Por aquel entonces no sabía ni soplar en un control de alcoholemia y, hoy, es todo un profesional en su sector.

En la entrevista, en la cual se abordan temas de la seguridad vial y responsabilidad al volante, Ares nos cuenta más detalles de esa particular noche en la que ‘se hizo famoso’: “Fue una noche de fiesta. Una de tantas. Nos pusimos como atunes y a la salida de la discoteca nos estaban esperando. Yo me vine arriba, vi la situación y ya nada. Me puse a hacer el ‘payasete’ por ahí como hacía siempre”.




Lo importante de todo esto es que él, ahora, se da cuenta del garrafal error que cometió dejándose llevar así por el alcohol y la inmadurez: “Ese no soy yo. Era muy joven y descerebrado”.




Cuando se le preguntó por la opinión de su familia sobre esa noche, Ares explicó que, en realidad, no dijeron nada. Ya estaban ‘acostumbrados a sus trastadas’ y esa solo era ‘una más’. También afirma que, otras noches, hizo cosas peores.

También afirma que, en ese época, ganó dinero, pero que, lo que fácil viene…: “Si volviera atrás no lo haría. Hacerse famoso por ir borracho tampoco es muy agradable”.

Lo importante de todo esto es que Ares ha cambiado por completo. Se ha reformado. Ya no queda nada de ese joven irresponsable. Ahora afirma ser ‘un buen conductor’ que se pone el cinturón de seguridad y no consume una gota de alcohol antes de coger el coche: “Me ponía el cubata donde los vasos pero ahora ya no, ahora voy con una botellita de agua”.



Ya no ha vuelto a cometer una infracción de tráfico y quiere mandar un mensaje a todos los conductores jóvenes que, como él hace unos años, no tenían dos dedos de frente: “No puedes conducir borracho. Ya no es por ti, es por las demás personas”.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Ares? ¿Os acordabais de él? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuentes: Huffington Post.