First Dates es uno de esos programas que, de una forma u otra, siempre consiguen cautivarnos. Cuando ya pensamos que es imposible que llegue una cita más loca que la anterior… va el programa y nos sorprende con cosas como las que pudimos ver ayer por la noche. Ya os avisamos que, a medida que avance la cita, vuestro nivel de incredulidad irá en aumento de forma bastante notable.

Susana fue la protagonista indiscutible del programa del lunes de First Dates. Desde que llegó al restaurante, demostró que tenía muy claro lo que quería, lo que estaba buscando: «Me defino en el amor como una romántica, incluso un poco chapada a la antigua, y busco un hombre afín a mí, con un nivel económico importante», reconocía la valenciana sin sonrojarse.

Pero es que cada una de las frases que soltaba iban acompañadas de una ‘perla’: «Me gustaría tener un marido que estuviese muy bien económicamente y nos pudiésemos comprar un yate para navegar, ese es mi sueño». Y es que ella, al parecer, no tenía problemas para llegar a fin de mes «yo sí tengo solvencia y no me da miedo que estén conmigo por dinero».

Su imagen corporal, para ella, lo era todo: «he vivido de mi imagen y me he tenido que cuidar mucho. Aunque la genética me ha hecho un favor, la verdad». Pero esto le ha supuesto, en ocasiones, algún que otro problemilla: «Me da miedo y rabia que estén conmigo por mi físico, y eso me pasa muy frecuentemente».

Carlos Sobera, ante la insistencia de ella, le preguntó si, en alguna ocasión, se había visto discriminada por su físico… y ella lo tenía claro: «no tengo amigas porque me tienen un poquito de envidia, estoy muy sola. Me siento rechazada, fuera de la sociedad, discriminada. Ser guapa es perjudicial para la salud mental»… vaya, la humildad ante todo.



Pablo, en el otro lado de la mesa, también tenía bastante claro lo que esperaba de su posible pareja: «he venido buscando una mujer que se cuide, que sea atractiva y cariñosa. Luego todo lo demás se va viendo»… y es que, por lo visto, el leonés no tuvo ningún reparo en reconocer, al ver a Susana, que sus expectativas habían estado más que cumplidas: «Susana reúne todas las cualidades que busco».

Luego, toda la parte de la cena, fue bastante positiva. Coincidieron en que ninguno de los dos quería tener hijos y ella, incluso, llegó a decir que, por como iba la cosa, si él era honesto con ella, no tendría problemas en casarse con él… y eso no era lo mejor todavía.

Después de la cena, llegó el postre… y este, al parecer, era bastante dulce. Se fueron al reservado y allí ocurrieron cosas más propias de una película subida de tono que de un afable programa de televisión (ojo, que por nosotros perfecto, no os confundáis).



Hubo besitos y caricias, por no decir que, al final, decidieron darse una segunda oportunidad… no sabemos si la cosa tendría futuro, pero esa noche se lo debieron de pasar de perlas.

Aquí os dejamos el vídeo con la cita íntegra:



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