¿Puede un escote convertirse en la razón de que alguien no pueda viajar en avión? Esta es la pregunta que se han hecho muchas personas hoy a raíz del último incidente ocurrido en una nave de una conocida compañía aérea durante este fin de semana en Málaga.

No es la primera vez que ocurre: una joven disfruta de un viaje de vacaciones (de ida o vuelta a casa), y fruto de las últimas tendencias, el calor, y el libre albedrío, decide ponerse la ropa más fresquita posible dentro de su gusto y el reducido repertorio de su maleta, y al llegar a cabina, sorpresa; alguien tiene algún tipo de problema con ello.

La vestimenta es un tema tan subjetivo que termina convirtiendo la entrada a algunos espacios en una ruleta rusa, en la que según el criterio de quien esté en la puerta se te permitirá pasar o no, y en esta ocasión fue La joven Harriet Osborne, de 31 años, quien salió perdiendo.

La joven, que trabaja como maquilladora, da mucha importancia a su estilo, por lo que en lugar de llevar una camiseta normal, optó por un top negro de encaje con escote, sí, algo «atrevido» si viviéramos en los años veinte, pero una prenda de lo más normal para cualquier chica a día de hoy.

No obstante, a la encargada de dar paso a los pasajeros no le terminó de convencer, por lo que se esmeró en intentar cubrir sus vergüenzas, y definitivamente le pidió que abandonara la cabina.

La pasajera pidió una prenda a una amiga y compañera de viaje, pero de poco sirvió, pues ya le habían «vetado la entrada».

Como solución final, la joven tuvo que «acampar» junto a su amiga, que rechazó el vuelo para no dejar a su compañera sola, en el suelo del aeropuerto, hasta poder tomar uno de los vuelos del día siguiente, por supuesto, pagado por ella misma.

A pesar de las quejas y la difusión del caso, las aerolíneas, lejos de disculparse e indemnizar a la pasajera, emitió un comunicado que cambiaba la historia, y no reconocía fallo alguno.

«Podemos confirmar que una pasajera que viajaba desde Málaga a Stansted no pudo viajar debido a un comportamiento disruptivo. A raíz de las preocupaciones sobre su vestimenta, cortésmente se le solicitó que usara una camiseta para el vuelo y la cliente aceptó. Entonces ella procedió a actuar de manera disruptiva hacia un miembro de nuestro equipo. Nuestro personal de cabina y de tierra está capacitado para evaluar todas las situaciones y actuar de manera rápida y adecuada. No toleramos comportamientos abusivos o amenazadores hacia nuestro personal».

Según esta versión la pasajera (ya indignada por el rechazo causado por su imagen) actuó con malas formas al equipo de cabina, y aunque obviamente defendemos sus derechos a estar protegidos como trabajadores que son, el comienzo del error hay que saber identificarlo, y es en el momento en el que se sexualiza y criminaliza el uso de una prenda por levar escote.




¿Hubiera sucedido igual si la pasajera tuviera unas cuantas tallas menos de pecho? ¿Debe hacerse caso a las críticas infundadas desde la incomprensión y la intolerancia? Cuéntanos tu opinión en los comentarios de Facebook e Instagram.

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Fuente: La sexta