First Dates se ha pegado un par de semanas de descanso. Por algún motivo que se nos escapa, el programa nos ha ‘regalado’ unos cuantos programas de ‘refritos’ en los que pudimos ver algunas de las mejores citas que se han dado esta última temporada… que no son pocas. Pero nosotros queremos cosas nuevas; cosas más jugosas y divertidas. Nos aburrimos rápido, por lo que siempre queremos más y mejor (a poder ser).

Pero First Dates ya está de vuelta y el programa de ayer se estrenó con Olga, una bielorrusa de 33 años residente en Barcelona que llevaba bastante tiempo buscando el amor: «Me encanta España porque la gente aquí sonríe muchísimo»… y es que recordemos de dónde viene esta mujer: no he visto reír a un ruso (o bielorruso) en mi vida.

En lo referido a su profesión, ella estaba completamente entregada al mundo del espectáculo «Ahora mismo trabajo como profesora de pool dance y soy corista en un grupo de rock y heavy». Y, en lo referido a lo que buscaba en otra persona, lo tenía también bastante claro: «quiero a un hombre con el que sentir la química, y que tenga actitud».

Y es que, en el otro lado de la mesa, pasamos a encontrar a Sergi, un barcelonés de 44 años con una profesión bastante particular: liquidador de empresas. Él llegó al restaurante marcando estilo desde el principio… vistiendo un pañuelo atado al cuello: «Para mí es un signo de elegancia que me pongo en grandes ocasiones».

Ella decidió recibirlo cantándole… y esto a él le encantó: «Me ha quedado cara de póker. Nunca una mujer me había cantado así, es espectacular»… y es que ella, al parecer, también estaba encantada con Sergi: «Me ha gustado físicamente. Tiene algo especial, tiene magia«.

Desde que se sentaron en la mesa, la cosa empezó a pintar bastante bien. La conversación fluyó de forma bastante natural sin parar de ir a más. Las bromas no paraban y la tónica era el buen sentido del humor y las risas.




Cuando Olga le dijo a Sergi que se dedicaba a enseñar pool dance, este se puso de lo más contento: «Con esta acrobacia en la cama, acabaría en el hospital. Me pondría a mil si me lo hace en privado. Eso es lo que voy a intentar conseguir», comentó el catalán más tarde en el confesionario.

En lo referido a lo que buscaban en el amor, también coincidieron bastante: «Tengo ganas de conocer a alguien fuera de la noche, en otro ámbito distinto», confesaba Sergi. Ella, por su parte, no dio tantos detalles, haciendo hincapié en que lo que quería es que su hombre fuese español.




Él, en lo referido al amor, se mostraba muy cosmopolita: «Da igual que sea de un sitio u otro (su pareja), porque todos estamos conectados y deberíamos llevarnos mucho mejor», contaba con orgullo.

La cosa no podía ir a mejor y empezaron a acercarse, tocándose las manos y lanzándose miraditas… y ella se animó: se puso a bailar en medio del restaurante. ¿Cómo acabó todo? Lo cierto es que os recomendamos que lo veáis en el vídeo que os dejamos más abajo… vale bastante la pena:



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Fuente: ABC.