Las relaciones entre hermanas es probable que sean las más complicadas dentro de las posibles entre los miembros de una familia. De alguna manera, su etapa de crecimiento se acaba convirtiendo casi siempre en una competición continua debido a las constantes comparaciones que soportan a lo largo de sus vidas.

Por otro lado es innegable que sigue existiendo el lazo de hermandad que las une y se quieren, pero a veces parece que es un sentimiento que está más bien al fondo, al menos durante la infancia y la adolescencia.

Normalmente este proceso lleva varias etapas, y creemos que en estas viñetas de la artista Natalia Okuneva-Rarakina se entienden casi todas a la perfección.

1En algún punto, los papeles se cambian:

«Te he dicho que no toques mis cosas»
«¿Puedo probarme tu vestido?»

2Nadie sabe nada.

«¿Has cogido mi camiseta roja?»

«No, ni siquiera la he visto»

Una se saca un máster en hacerse la tonta con estas cosas. Ahora, si sale de fiesta toca controlar que no se vea la ropa en ninguna foto, porque sabes que tu hermana va a cotillearte todo lo que subas.

3Es la única que comprende tus gustos más raros.

Aunque lo pongan tan raro en la ilustración, que sepáis que las patatas con helado están extrañamente buenas.

4El dilema de la hermana pequeña.

«Para de hacer lo mismo que yo».

«¿Por qué no aprendes de mis errores?».

Esta situación se vuelve tan absurda que si la pequeña respira también se estará copiando de la mayor.

5¿Cómo se comunican las hermanas?

Peleando, mediante el sarcasmo, y dándose buenos consejos en las tiendas de ropa (siempre son buenos porque todo lo que se compre una, lo robará la otra).

6La evolución del amor.

Con la madurez vienen la tolerancia y el aceptar que tu hermana es quien siempre va a estar a tu lado y quien comparte contigo más en común que nadie.

7¿Quién lo comió?

«¡El último trozo es mío!»

O el gran clásico: ¿Quién se ha comido mi <inserte comida favorita aquí>?

8¡Solo yo me meto con mi hermana!

Puede parecer que no os lleváis bien si hablas mal de ella, pero no dudarías ni un segundo en defenderla si alguien más se atreve a decir algo.

9La hermana pequeña de…

No importa los años que tengas, lo que hagas con tu vida, ni cuánto te empeñes en negar que la genética es algo real y os parecéis, habrá muchas personas que te conocerán por ser la «hermana pequeña de…», incluso sin necesidad de saber tu nombre y apellidos.

10Las peleas por el mando.

Que siempre acaban después de un ¡¡¡¡¡¡MAMAAAAAAAA!!!!!

11¡Buongiorno Principessa!

Nada te hará empezar con tanta energía como unos buenos días de tu hermana.

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Fuente: Brightside