La adolescencia y los primeros años de la vida adulta pueden convertirse en una consecución de situaciones tan enrevesadas como dolorosas, pero sin duda es el momento en el que más vivos nos vamos a sentir. Por ello, lo suyo es que respires hondo ante los momentos difíciles y te esmeres por dar tu mejor esfuerzo por aquello que te hace feliz.

Para muchas personas, como es el caso de la protagonista de la historia de hoy, quien decidió dar su mejor esfuerzo por un sentimiento tan digno como es el amor.

Sophie Stevenson decidió, a sus 24 años, que era el mejor momento para irse de vacaciones y despejarse de su rutina. Ahorró todo lo que pudo y se fue hasta Barcelona, donde conoció ni más ni menos, al chico que tenía todas las papeletas para convertirse en el amor de su vida, Jesse Mateman, un joven holandés de 21 años.

El viaje de la joven coincidió con el momento del atentado de Barcelona, por lo que sus oportunidades de visitar la ciudad se vieron completamente reducidas, debido a las medidas de seguridad. No le quedó otra que pasar la tarde en la terraza del hotel, y allí fue donde conoció a Jesse.

El estudiante se encontraba con sus amigos y en seguida hicieron contacto visual, siendo el interés mutuo una perfecta evidencia. Al día siguiente, ambos grupos de viaje (Sophie iba acompañada de una amiga) decidieron pasar el día juntos, y notaron tanta química que se declararon todos como compañeros de viaje.

Pero el final de las vacaciones llegó para separar a los tórtolos, que ya habían pasado a considerar el formar pareja, por lo que tendrían que seguir a distancia con su relación.

Ambos pasaron la dificultad de la distancia manteniéndose comunicados a través de las redes sociales. Sophie estaba más que convencida con su relación, pero tenía dudas de si Jesse lo veía todo de la misma manera que ella.

La relación comenzó a tornarse seria hasta el punto de que incluso Julie, la madre de la joven, había llegado a hablar con el novio de su hija por teléfono, incluso llegando a conocerle un poco, puesto que no fue cosa de solo una o dos veces.

Julie reconocía el enamoramiento de su hija, y se sentía feliz y tranquila de verla bien.

Llegando a un punto en el que verdaderamente ambos sentían que se extrañaban el uno al otro, Jesse deseaba volar a Reino Unido, pero se le habían presentado dificultades en la universidad que no le permitían viajar por unos meses, por lo que fue Sophie quien presentó la iniciativa para volver a subirse a un avión que la llevara hasta él.

Hablaron durante toda la planificación del viaje, Jesse estaba dispuesto a hacer de guía, y contaban los días hasta que llegó el momento de que Sophie alcanzara el avión.

Lo último que leyó Sophie antes de subir al avión fue que su novio la estaría esperando en el aeropuerto, pero cuando ella salió del avión no había nadie allí.

La joven intentó contactar al muchacho, que de pronto dejó de dar señales de vida y no contestó nada más. Probó suerte llamando a los amigos que conoció en Barcelona, pero tampoco hubo respuesta por ninguno de ellos. La chica ya estaba entrando en pánico, se sentía sola y perdida en un lugar que no conocía en absoluto.

Se decidió a llamar a su prima para preguntarle qué podía hacer en su situación, y aunque consiguió calmarse un poco, su problema no presentaba solución alguna.

Después de pasar una incómoda y solitaria noche en su hotel, siguió mandando llamadas sin respuesta, por lo que finalmente llamó a su familia para explicarle lo ocurrido en su viaje.

Finalmente se decidió por volver a casa, pero al acercarse al aeropuerto recibió un mensaje de Jesse que le hizo entender todo de golpe.

Al ver el mensaje, no pudo creer lo que encontró. Jesse se había limitado a poner algo así como ”has sido cerdeada”, seguido de dos emojis de cerditos. El segundo mensaje resumía que todo lo que había sucedido hasta entonces había sido una broma para él.

“Pulling a Pig”

La broma “Pulling a pig”,  se basa principalmente en un juego cruel en el que se conquista a una persona que se considere poco atractiva para darle falsas esperanzas e incluso hacerle creer que está en una relación para que cuando llegue el punto más alto posible, rechazarlo y decirle que simplemente ha sido un juego.

Sí, está de moda romperle el corazón a la gente.

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Fuente: Universityfox