En un lado de la mesa teníamos a Sheila, una dependienta valenciana de 30 años que había tenido una mala experiencia en el amor: «después de cinco años, mi expareja me puso los cuernos en toda regla»… ¿Tendría más suerte en esta ocasión? Ella explicaba que su familia ‘era un matriarcado’: «Nos llamamos ‘Las Brujas de Blair. Estamos solas y no nos ha funcionado nada con ningún chico».

Pero es que claro, luego tocaron el que, para ella, era el tema más importante: el sexo. Ella lo tenía de lo más claro: «como no vaya bien en eso, mal asunto». Y es que ella lo dejó muy claro en el mensaje que le dejó a su cita en un posavasos: ‘Soy una persona hiperactiva en el sexo’.

En el otro lado de la mesa teníamos a Ángel, un vigilante de seguridad alicantino de 35 que era todo un romántico: «busco una chica que tenga una bonita sonrisa, una mirada profunda y que tenga saber estar. Que sepa estar en cualquier situación».

Su vida amorosa estaba muy apagada: «llevo ya cuatro años soltero y quiero encontrar el amor». En lo referente a lo del tema ‘del sexo’ al que Sheila le había dado tanta importancia, Ángel se había mostrado algo más vergonzoso: «me he puesto rojo».

A pesar de que él no cuadraba del todo con su estereotipo físico, la conversación empezó con muy buen pie. La situación era un encadenado de indirectas… bastante directas: «eres superguapa», «si necesita cariño, lo trabajaremos» o «la primera impresión es buena»… todo iba sobre ruedas.

La cosa siguió por donde más o menos se podía esperar: cada uno explicaba qué era lo que buscaba en una pareja, qué aspiraciones tenía y qué cosas preferían y qué no. En lo referido a esto, había bastantes coincidencias.

Cuando ella le sacó el tema del sexo, la cosa se torció un poquito ya que él consideraba que este era un tema muy delicado para tratarlo en la primera cita sin ningún tipo de confianza… que cada cosa tenía su momento.

«Él no es el estereotipo que yo marqué, pero luego, hablando, es un tipo encantador. Es una persona muy madura y eso me ha gustado»… ¿en qué acabaría todo?

La verdad es que ella ya estaba bastante lanzada e, incluso, le llegó a preguntar si se iría a vivir con ella a Valencia, a lo que el respondió «sin problema». Ambos estaban dispuestos a todo, por lo visto.

Luego se fueron al ‘patio trasero’ y la química que surgió entre ellos ya no se podía disimular: desde besitos hasta un romántico (y relajante) masaje… y es que, en el reservado todo fue fenomenal.

¿El resultado final? Pues que, como cabía esperar, ambos dijeron que sí querían darse una segunda (y hasta tercera) oportunidad.

Aquí os dejamos el vídeo con la cita íntegra:

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Creéis que la cosa les irá bien? Dejádnoslo en los comentarios. 

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Fuentes: Cuatro.