First Dates nunca decepciona. Es verdad que, en algunas ocasiones, el programa está ‘más calmadito’ de lo habitual… pero esto, valga la redundancia, no es lo habitual (hoy estamos un poco fantasiosos con la redacción, ya os lo avisamos). Carlos Sobera es un especialista en lo que a ‘traer gente peculiar para que encuentre el amor’ se refiere… y, en este episodio que os traemos hoy, lo ha demostrado (y de qué forma).

Se trata de uno de los comensales más extravagantes que hemos visto en la historia del programa… y mirad que hemos visto cosas… pero es que, en esta ocasión, lo cierto es que la cosa ha sido bastante divertida.

Miguel era un logroñés de 30 años que, desde hacía un tiempo, vivía en Madrid, donde trabajaba como psicólogo… hasta ahí todo normal, ¿no? Pero es que claro, Miguel, no contento con su profesión, dedicaba su tiempo libre a presentar sus espectáculos como ‘drag-engendro’… ahora lo entenderéis.

Su aspecto, como podréis ver en las imágenes, era bastante peculiar. El mismo reconocía que su aspecto era bastante ‘grotesco’ y de ahí a que él mismo se hubiese bautizado como un ‘engendro’.

Lo cierto es que, de entrada, la imagen que daba podía ser bastante chocante… más viniendo de una persona que se dedicaba al mundo de la psicología (no nos engañemos, ese aspecto chocaba un poco). Pero es que él tenía una explicación muy bien pensada para todo esto:

«La sociedad me da asco, y yo soy un drag asqueroso, un drag-engendro», confesaba, «me gusta hacer arte de lo feo y todo me parece una mierda. Asko se fundamenta en todo lo que la gente dice que no le gusta pero que en verdad sí le gusta».

Asko, como definía a esta performance, siguió con su explicación y le contó a Sobera que su objetivo era «la desaparición del trabajo, porque odio el trabajo. Mi vocación es la de jubilado».





El tema del género también era algo que no le convencía del todo: «Tiene que desaparecer, porque es algo que el sistema nos ha insertado en la cabeza. Me considero una drag anarquista».

En el otro lado de la mesa tuvimos a Nikita Miami (¿Se puede tener un nombre más molón que este?). Madrileña de 25 años y también drag queen, confesaba que ella quería a alguien que la complementase: «Yo busco a una persona que me potencie todo lo que hago».

Asko, por su parte, se percató de que, a nivel conceptual, eran personas que entendían el tema del drag queen de forma bastante diferente…pero ¿los convertiría esto en personas completamente incompatibles?

«Se maquilla perfectamente. Tiene un estilismo elegante y es muy mona», confesaba Asko. Pero lo cierto es que Nikita Miami tenía una opinión bastante más opuesta a la de Asko:  «Me ha parecido bastante cutre en comparación con como soy yo».

Lo cierto es que la conversación no empezó demasiado mal, pero las diferencias entre ambos eran de lo más evidentes. Nikita, en el confesionario, reconocía que «él tiene un concepto de drag más oscuro que no me gusta nada. Y no quiero ser hiriente, pero Asko como drag queen tiene mucho que mejorar».

Lo cierto es que, por más que pudiesen llevarse bien, la cosa no pintaba demasiado bien para ninguno de los dos comensales…

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cinta? ¿Qué pensáis de la filosofía de Asko? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).

Fuentes: ABC.

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