La que os traemos hoy, es una historia de superación. Ana Reyes llegó a un punto de su vida en el que le era imposible subir una escalera; si quería pintarse las uñas de los pies, tenía que pedir ayuda a alguien; cuando iba a comprarse ropa, nada de lo que se probaba le sentaba bien. ¿Qué la salvó de esa vida tan ruinosa en la que se había sumido? Según sus propias palabras: «el sentido común».

Cada día de su vida era un nuevo obstáculo que sortear. Vivía una vida que no la hacía feliz. Las cosas no tenían pinta de mejorar hasta que, un día, se encontró una foto suya por casa. Se quedó mirándola un rato y algo se encendió dentro de ella: tenía que cambiar todo inmediatamente si quería empezar a vivir de verdad.

Cambió su vida por completo e introdujo en la misma una serie de cambios que la llevaron a, en unas 12 semanas, perder 32 kilos de peso. Aquí lo primero que pensamos es que se sometió a una estricta dieta. Pensaríamos que se apuntó al gimnasio y que, incluso, contrató los servicios de un entrenador personal. Pero la cosa no es así: no pisó ni un solo día el gimnasio.

Aquí podéis ver las fotos de cómo luce actualmente Ana y cómo ha cambiado de forma tan drástica en tan pocas semanas:

Pero es que Ana, natural de Sydney, afirma que lo único que necesitó fue aplicar, ahora sí de verdad, el sentido común. Lo primero que hizo fue quitar toda la comida chatarra de su dieta. Una alimentación saludable fue esencial para que su cuerpo empezase a ‘pillar’ el camino correcto.

Según ella misma declaraba: “Muchas personas creen que una dieta te impide comer por completo; sin embargo, ese no fue el caso. A lo largo del proceso consumí frutas para el desayuno, como manzanas y fresas, con un poco de yogur natural” . Aquí lo importante no fue hacer grandes esfuerzos, sino tener una fuerte voluntad.

A la hora de comer, lo único que ponía encima de su mesa era ensaladas con mucha proteína y, para la cena, solo comía verduras hervidas o a la plancha. Cada día tomaba una porción o bien de bistec, o bien de pescado.




Nunca pensé que estaría tan contenta con la forma en que me veo. Estoy realmente feliz, no solo física sino mentalmente. Esto ha cambiado completamente mi vida”, confesaba Ana.

Ella es la primera sorprendida con el impresionante cambio físico que ha dado y su familia aún no sale de su asombro: “pasé de un estado muy deprimido a sentirme fabulosa y segura de mí misma. Como dirían mis nietos, tengo 50 años y soy increíble”.

Lo cierto es que impresiona ver cómo, de una fotografía a otra, parece que haya rejuvenecido 15 años de golpe. Todo gracias a tener un poco de cabeza a la hora de comer, nada más.




“No voy a mentir, al principio te sientes un poco asquerosa mientras tu cuerpo se desintoxica pero después de dos días tuve más energía”, y es que ese es el precio de tener una fuerza de voluntad tan firme. El no desistir. Como diría la casa Martell, de Juego de Tronos: «Nunca doblegado, nunca roto».

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