Que cualquier trabajo que se realice merece ser pagado parece ser algo s «de cajón» de lo que muchas personas están dispuestas a comprender.

Por desgracia, somos desiado fanáticos de las muestras gratis, de ir a merendar al súper mientras hacemos la compra (o simplemente por ir a la zona del jamón y el queso por si hay un plato para probar en el mostrador).

Nos gustan las cosas gratis, lo que sea. ¿Por qué pagar por algo que puedes conseguir a cambio de nada?

¿Por qué pagar a un trabajador el dinero que se merece, pudiendo buscar a un inmigrante sin papeles que enci te de las gracias por tus migajas? Si son s agradecidos, y se esfuerzan s.

¿Por qué hacer un contrato de verdad pudiendo buscar a chavales recién salidos de la carrera, con contenidos s actualizados que los de media empresa, a cambio de «experiencia»?

¿Por qué pagar a un artista por su trabajo, si el dibujo que te haga gratis lo vas a subir a tu insta, y servirá de promo para los cuatro gatos que te siguen?

¿Por qué pagar a un músico para que toque en tu local, si le puedes invitar a una cerveza a cambio de que alguien lo escuche?

Puede sonar crudo, pero así es como funciona el trabajo para muchas personas. Como en la historia que vamos a enseñaros hoy, en la que una futura novia, que está haciendo los preparativos de su boda, quiere contratar los servicios de una floristería.

Ella mis es la que se pone en contacto con la florista que quiere que le lleve la decoración de las mesas del convite.

Todo comienza desarrollándose de la for s norl del mundo. El cliente dice qué quiere, y el trabajador, su precio. Hasta aquí todo norl.

Por lo general, criticar el precio de una tienda, o forzar una promoción inexistente

es de la educación, y está l visto, pero si ades esto se le dice a un artesano que vende el fruto de su trabajo, es un completo insulto.

Aun así, la florista intentó justificar su precio, cosa que siendo realistas no tenía por qué hacer. Obviamente su trabajo tiene un gran tiempo y esfuerzo detrás, y merece ser pagado como cualquier otro.

Y mucho que no le ha dicho que le dé también las flores gratis. ¿Cómo se le puede pedir un regalo de bodas a alguien que ni siquiera conoce? Literalmente le pide que le regale su trabajo.

Aun así, la trabajadora ntiene una muy buena educación, cosa que la honra, pues no todo el mundo habría reaccionado igual en su situación.

¿Qué le hubieras dicho tú? ¿Qué te ha parecido la petición de la novia? Cuéntanoslo todo en los comentarios de Facebook e Instagram.

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Fuente: Difundir