First Dates no para nunca. El formato de citas más famoso de la televisión acaba de estrenar ya su programa número 910 y lo cierto es que, visto lo visto en el mismo, aún quedan muchísimas cosas que este espacio presentado por Carlos Sobera puede ofrecernos… sino esperad a ver la cita que os traemos hoy.

En un lado de la mesa teníamos a Rafael, un gaditano de 29 años que, en la actualidad, trabajaba como vigilante de seguridad y que, además, poseía una empresa de alquiler de coches de lujo… ¡todo un empresario!

Respecto a cómo se veía él a nivel personal, lo cierto es que no tenía demasiadas dudas al respecto: «Soy un triunfador y lo seré siempre»…. y humilde, por lo que también se puede ver. En lo referido al amor, la cosa había sido más complicada, aunque él culpaba a los demás de sus fracasos: «hay mucha pendeja por ahí».

En el otro lado de la mesa teníamos a Mari Carmen, una camarera malagueña que, ya desde el principio, se llevó una bastante mala impresión del joven: «A mí que no me intente impresionar con coches de lujo», contaba Mari Carmen en el confesionario, «prefiero un coche no tan de lujo y una persona más humilde dentro»… pero es que, por lo que ya habíamos podido ver hasta el momento, la cosa pintaba medio regular.

Desde el principio, las frases que se iban soltando eran bastante ‘duras’… por decirlo suavemente: «Tú eres un poco malote, ¿eh?» le recriminaba ella al sentarse en la mesa. «Pues dentro de este malote hay un corazón muy sensible y muy bueno», contestó él en un tono bastante cordial… que le duró poco: «¿A que me he ganado el Oscar por esto?». La cosa empezaba bastante mal aunque no estaba completamente perdida… ¿o sí?

Él lo cierto es que dio bastante la cita por perdida y consideraba que ella no estaba poniendo de su parte: «He intentado que estuviese cómoda, pero desde el primer momento estaba retraída y muy tajante, iba al cuello» explicaba. De ahí, todo fue a peor.



Él a pesar de que la cosa ya se veía que no, siguió bromeando con que ella sí sería su pareja: «Yo contigo estaría media hora, la de la comida. Y para de contar». Y es que él estaba convencido de que ella tenía algo personal en contra de él: «Me miraba de una forma que parecía que quería levantarse y romperme una silla en la cabeza, me daba miedo».

A estas alturas, las cosas ya estaban muy claras y Rafael no quería saber nada más de ella: «Ella lo que quiere es a un tío que esté a su lado calladito y que ella diga: ‘tú, para acá’ tú, para allá’. Y eso es lo que le pasa a la muchacha».

Pero es que la parte final de la cena fue la más tensa. Todo estalló cuando ella le soltó que ‘le parecía prepotente’ y él le contestó con que a él ella le parecía ‘siesa’…

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Quién pensáis que ha sido el culpable de que todo vaya tan mal? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).