El tema de Los Vengadores está más de moda que nunca. Con el estreno de la última película de este colorido grupo de superhéroes, nuestras expectativas no podrían estar más altas con lo que nos depara el futuro de Marvel en el mundo del cine. Esta ‘fiebre’ por lo superhéroes ha hecho que, a lo largo y ancho del globo terráqueo, surjan imitadores; gente que quiere tener en sus manos un poder parecido al de estos ‘dioses modernos’.

Un ejemplo de ello es la inmensa cantidad de ‘Huls reales’ que nos vamos encontrando por Internet. Hace apenas unas semanas os hablábamos del llamado ‘Hulk iraní’, quien se iba a enfrentar a otro ‘Hulk’, en este caso, uno brasileño.

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Por lo visto, el mundo de la guerra entre ‘Hulks’ es la última moda en la red y, como sigamos así, lo más probable es que acabemos condenando a la humanidad a la destrucción. ¿Seremos capaces de llegar a eso? Solo el destino lo decidirá.

Pero, de momento, la cosa no parece que va camino a relajarse. Y es que, hoy mismo, ha surgido un nuevo Hulk, es vez de nuevo en Brasil (se ve que eso de bailar samba todo el día tiene muchos beneficios para la musculatura y la radiación gamma).

Este nuevo ‘Hulk brasileño’ se presenta como cabría esperar: unos músculos de acero, inflados como globos de fiesta; piel brillante como si estuviese embadurnada en aceite de oliva; cara de querer que alguien acabe con su vida de golpe. Todo gracias a un solo producto: el sintol.

Este hombre ha estado, durante años, inyectándose sintol en contra de la recomendación de sus médicos. Su objetivo era el mismo que el de la mayoría de la gente que hace estas cosas: lucir una musculatura brutal sin tener que pasar apenas por el gimnasio.

«Me llaman Hulk, Schwarzenegger y He-Man todo el tiempo, y eso me gusta», reconoce Valdir Segato, culturista brasileño que trabaja como albañil en la actualidad. «He duplicado mis bíceps, pero aún quiero ser más grande», asegura.



La cuestión es que Vladimir no siempre estuvo así y, en su juventud, su aspecto era muy diferente. Estuvo muy enganchado a la droga y su cuerpo no era más que el reflejo de ello. Tanto era así, que llegaron a apodarlo: ‘perro flaco’. «Me involucré con las drogas y comencé a perder peso porque no comes … llevas una vida equivocada».

Segato, cuando dejó la droga, decidió que lo mejor para no volver a caer en esa espiral de adicción era apuntarse al gimnasio y pasar el tiempo entre pesas y mancuernas. ¿Cuál fue el problema? Pues que no estaba satisfecho con los resultados que estaba consiguiendo.

¿Qué hizo entonces? Pues cambiar su adicción a las drogas… por una adicción al sintol. Alguien de su gimnasio le ofreció probarla una vez y, después de eso, quedó completamente enganchado.

Con esas sustancia, pasó de pesar 55 kilos a 80 en muy poco tiempo. Para que sepáis lo que es el sintol, os lo explicamos: se compone de 85% (a menudo aceite de sésamo), 7,5 por ciento de lidocaína, un analgésico y 7,5 por ciento de alcohol, que esteriliza la composición. Esta mezcla no sirve más que para dar tamaño, ya que no ayuda en absoluto a obtener más fuerza.

«Los efectos secundarios del sintol son múltiples y pueden causar un daño en los nervios, embolia oleosa pulmonar, oclusión de la arteria pulmonar, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y complicaciones infecciosas», según explica la Europe PubMed Central.

Segato, en referencia a las advertencias de los médicos, no tiene mucho más que añadir:  «Los médicos me dicen que lo detenga, el consejo que me dan es que deje de usarlo. Pero es mi decisión usarlo porque quiero hacerlo. Porque me gusta».

A vosotros, ¿qué os han parecido este señor? ¿Pensáis que podría formar parte de Los Vengadores? Dejádnoslo en los comentarios. 

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