First Dates es, probablemente, la mejor forma de encontrar el amor. Es verdad que, en muchas ocasiones, Carlos Sobera falla en su misión. Pero esto, por suerte, no es la norma. Y hay que ponerse en la parte positiva: por más que Cupido no haga acto de presencia, puede que, igualmente, obtengamos un capítulo cuyo entretenimiento sea solo comparable a un orgasmo.

Este restaurante se llena, cada noche, de gente que busca el amor (normalmente de forma desesperada). Muchas de las personas que asisten conocen, de forma muy clara, qué es lo que buscan en la otra persona… pero hay otras que no tanto. Pero es que luego están las personas que ni una cosa ni la otra: solo quieren pasárselo bien y liarla un poquito.

Y es que Antonio, el protagonista del programa que os traemos hoy, es un buen ejemplo de ello. Su aparición, a finales de la semana pasada, no dejó  indiferente a nadie y soltó unas frases que bueno… vale la pena comentar aquí.

Este funcionario de 38 años, soltero y sin hijos, llegó al restaurante con las cosas bastante claras, afirmando que se sentía lo «suficientemente preparado como hombre para hacer feliz a una mujer»… cosa que ni el mismísimo Carlos Sobera quiso poner en duda.

En lo referido a cómo le gustaban las mujeres, Antonio lo tenía también bastante claro y no escatimaba en peticiones: su chica tenía que ser «Inteligente. Obviamente guapa, pero al fin y al cabo inteligente», explicaba el pretendiente.

Pero lo cierto es que Antonio también tenía clara una cosa: no despreciaba para nada su soltería «Soy mujeriego hasta el punto de acostarme a lo largo de la semana con cinco chicas», confesaba. En ese preciso momento, entró el equipo de ‘Los Cazafantasmas’ y absorbieron a Antonio… ¡Qué es broma! (pero casi).

En el otro lado de la mesa, encontramos a Ana, una cuidadora de 38 años que se definía como alguien ‘muy mística’ a la que le gustaba mucho el tema de la espiritualidad. Afirmaba que no había encontrado el amor porque era demasiado exigente: «quiero a un hombre que me dé lo que busco, y eso es muy difícil».

La primera reacción de Ana fue muy positiva: «me ha parecido un chico muy guapo, me gusta su físico y su cara». ¿serían compatibles estos dos? Para eso había que cenar… y a eso fueron.

Lo cierto es que, desde el principio, la cosa fue bastante bien y, en la mayoría de temas, coincidían bastante. A ambos le gustaban las mismas cosas y sentían un particular interés por el tema del horóscopo.

La conversación fue fluyendo como pocas lo han hecho en la historia de este programa: «Somos el mechero y la cerilla, a mí me prende rápido y a ella desde luego, le gusta calentar», afirmaba Antonio.

Lo cierto es que, si ya habéis visto bastantes entregas de este fantástico programa, sabréis que no había forma de que esta cita acabase mal. Aún así, lo cierto es que vale bastante la pena verla al completo (no tiene desperdicio).

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Os creéis lo que dice Antonio al principio? Dejádnoslo en los comentarios. 

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