¿Qué serías capaz de hacer por un like? Seguramente tengas claro tu límite: hacer un meme rápido sin pensarlo mucho, tomarte unos 10 minutos para sacarte una foto que te guste y elegir la mejor de las 20 de turno, o hacer un poco de scroll dando likes a tus amigos por si alguno se acuerda de visitar tu perfil.

Lo normal, vaya, nada nuevo bajo el Sol, como se suele decir. Pero luego te paras a mirar un poco por tus contactos y ves que siempre hay un par de amigos que aunque son lo más normal del mundo, tienen una cantidad insultante de seguidores, y te preguntas por qué.

Pues bien, lo más probable es que sean bots, o que haga algún tipo de trampa, pero sí es cierto que hay casos en los que de verdad se consigue que aumenten los seguidores de forma orgánica, y esto se consigue a base de (a parte de estudiar mucho como funcionan las redes sociales) compartir contenido original, que no haya visto en otra parte.

Y aquí es donde empieza la locura, porque como seguro que habrás oído alguna vez, «ya está tó’ inventao’ »  y a menos que te pases el día creando contenido y pensando en cómo innovar, te acabarás convirtiendo en una de esas personas capaces de hacer cualquier tontería por un like.

Desde retos estúpidos en los que puedes hacerte daño, a selfies en lugares poco recomendables.

Esto es justamente lo que le ha pasado a Julia Slonskaa una influencer y modelo de origen polaco que quería darle un subidón a su cuenta de Instagram, en la que solo la acompañaban poco más de 6000 personas.

El problema es que de todas las opciones posibles, la que mejor le pareció fue coger un martillo, salir a la calle, y pedirle a un amigo que le grabase un Story de Instagram mientras golpeaba una estatua.

Como resultado, la chica solo consiguió críticas y que muchos de sus seguidores la abandonaran ya que cuando se reveló qué escultura era, resultó ser una de más de 200 años de antigüedad, situada en un  parque de Varsovia.

Luego de que este hecho se diera a conocer a la opinión pública, varias empresas que contaban con los servicios de la joven (por lo general trabajos de modelo y promoción) se vieron obligados por la presión social a renunciar a seguir trabajando con ella. Además de esto, ha perdido su agencia de modelos, y se someterá a un juicio, del que se estima una pena de entre seis y ocho meses de cárcel.

Finalmente, la historia terminó con un vídeo de la chica disculpándose públicamente por su acción, en el que también asegura que no sabía que estaba destruyendo la propiedad pública, y que ella misma alertó a las autoridades.

«No debió haber ocurrido. Lo lamento. No diré lo que me impulsó a hacerlo porque es un asunto privado, pero quería disculparme con todos»

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Fuente: Cadena Ser