El mundo de las redes sociales ha invadido por completo nuestras vidas. En la actualidad, es casi imposible conocer a alguien que no tenga un perfil en Instagram o Facebook; alguien que no saque el móvil cada 5 minutos para ver si alguien le ha dado ‘like’ a su foto. Esta es la realidad en la que vivimos, con sus luces y con sus sombras.

La cuestión es que la historia que os traemos hoy tiene mucho que ver con todo esto. Se trata de un buen ejemplo de cuando nuestra vida cibernética choca de forma frontal con nuestra ‘vida real’.

La cuestión es que, en esta vida, no podemos tener todo lo que queremos. Podemos intentarlo, pero lo más probable es que fracasemos en el intento. Esto es lo que le ha pasado a la «mujer policía más hermosa de Alemania», ya que después del gran éxito que ha tenido, tendrá que tomar una decisión definitiva: seguir con su carrera como modelo e influencer, o seguir formando parte del cuerpo de policía y servir al pueblo que juró servir.

Sus jefes le han dado un ultimatum y tendrá que, de una vez por todas, decidir cuál de los dos caminos toma… y es que parece que, según consideraron sus superiores, ambas cosas son incompatibles.

Ya han pasado dos años desde que Adrienne Koleszar, de 34 años de edad, saltara a la fama y fuera bautizada con el honor de ser la agente de policía alemana más bella del mundo. En la actualidad y con una fructífera carrera en Instagram, ha llegado a acumular ya casi 700 mil seguidores en su perfil de Instagram.

Al principio, sus jefes le permitieron compaginar sus dos profesiones. Le otorgaron, incluso, una licencia para que pudiese explotar su carrera durante seis meses… pero luego le dijeron que, al volver, tendría que decidir cuál de los dos caminos iba a tomar.

En sus redes sociales podíamos ver como, realmente, parecía una profesional del modelaje: fotos en terrazas espectaculares, luciendo preciosos bikinis o haciendo complicadas rutinas deportivas. Además, nos daba consejos sobre cómo llevar una vida saludable.

En lo referido al ‘parón’ que hizo, ella misma declaraba: «No recibiré ninguna compensación del Estado Libre de Sajonia, viviré de mis ahorros y de mis actividades en las redes sociales».

La cosa es que llegó el momento definitivo y los responsables del departamento de policía de Dresden, donde trabaja, tuvieron que ponerla contra la espada y la pared: o su carrera en redes sociales o su labor como agente de la ley.

La cosa es que los seis meses de reflexión le sirvieron para aclararse un poco respecto a este tema. Además, se dedicó a relatar las experiencias que vivió en esa época en su canal de Youtube y, al final, llegó a una conclusión clara: “Voy a volver a patrullar, me pongo de nuevo mi uniforme”, confirmó.

Lo que también hay que destacar es que Adrienne no dejó por completo su vida en las redes sociales. Hoy en día, sigue subiendo publicaciones con bastante regularidad, aunque no con la intensidad de antaño:

“Seguiré estando en Instagram. Por supuesto, no tanto como en los últimos seis meses, pero estaré presente tanto como estuve antes del 1 de julio”, explicó en su canal de Youtube.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta historia? ¿Qué habríais escogido en su lugar? Dejádnoslo en los comentarios. 

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