En un flojo intento de advertir a los más pequeños de que se deben portar bien, se suele recurrir a cosas que no sirven demasiado como advertencia, ya sea Dios (el problema de estos niños es que no entienden cómo funciona el tema de una autoridad, por lo que si no es algo más consistente les vale mierda), El Coco (el malo, no el de Disney), el señor policía (a ese se le empieza a respetar allá por los 18) y ya en algún momento de desesperación, con asuntos sociales.

Pero la cuestión es que los padres que recurren a estos ejemplos lo hacen mal; primero porque meten miedo y restan importancia a autoridades que velan por los derechos de los pequeños, y segundo porque no sirve de mucho.

Con lo fácil que sería simplemente mostrarles un poco acerca de los que podrían ser sus nuevos compañeros de cuarto si no se comen las lentejas.

Padres, tomen nota:

1Meduso.

Si lo miras a los ojos te convertirá en piedra.

2«Tatuado, pero aburrido».

Para que tu hijo comprenda que lo que empieza como pintarrajear su escritorio y los libros puede acabar como algo grave.

3El que se quedó ciego de tanto móvil.

Omitiremos las historias más violentas; queremos advertir, no traumar.

4EL TRAUMADOR

Este tipo se quedó así por ver películas y jugar a videojuegos que no eran aptos para su edad.

5Enganchada a Netflix.

Así es como se quedó esta mujer luego de su fuerte adicción… (ahora en serio, niños digan no a las drogas).

6El que no compartió los juguetes con su hermano.

Ahora el pequeño los tiene todos, y cuando va a visitarle se los enseña. Esta es la cara de tonto que se le queda cada vez.

7El nuevo yayo.

Seguro que comparado con este prefiere al suyo aunque lo regañe.

8El que comía plastilina.

No es algo fácil de dejar. Lo mejor es reconocerlo pronto.

9El que no se lavaba los dientes bien antes de dormir.

No es algo que se diga cada noche por nada.

10El que corría con tijeras y cosas punzantes.

Estos nunca acaban bien.

11El que cogía cosas de su mamá sin permiso.

Nunca aprendió a maquillarse bien por falta de consejos.

12El ladrón a la antigua usanza.

Con su antifaz y todo. Este era el graciosillo de su clase y míralo ahora.

13El CUELLOMBRE.

Se quedó así por poner posturas raras en el sofá.

14El amante de los cómics.

Los cómics no son malos, ni las películas, pero este tipo acabó loco por pedir una y otra vez que le pusieran la misma.

¿Qué te han parecido estos ejemplos? ¿Lo probarás con tu hijo/sobrino? Cuéntanos los resultados en los comentarios de Facebook e Instagram.

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).