Corrían los alegres 90, cuando de pronto comenzó a surgir a nivel social un mensaje que se llevaba esperando durante mucho tiempo, y no porque fuera una buena noticia, precisamente. El acoso escolar comenzaba a considerarse como un problema real, dejando de ser «cosas de niños».

Muchos han sido los jóvenes y adultos que han reconocido pasar por etapas de su vida en la que se han convertido en víctimas del bullying, pero también son muchos los centros que niegan que tras sus puertas se dan situaciones de acoso.

El problema reside, en gran parte en este hecho, en la negación de la existencia del bullying en un centro educativo por miedo a la imagen que pueda dar de puertas para afuera, lo cual termina acallando a base de presión y negligencia a las víctimas, que llegan a vivir un auténtico infierno en la que debería ser la etapa más feliz de sus vidas.

Para luchar contra esto han surgido multitud de campañas a lo largo de los años, pero una de las que mejor se recordarán es, sin duda, la del primo de Zumosol. 

Un anuncio de zumos hizo mucho más que la mayoría de los centros escolares del momento (aunque tampoco ofrecía la solución más óptima).

La situación siempre se desarrollaba de la misma forma:

Un niño es acosado por otro, y al llamarle la atención para que le deje en paz, el matón pregunta: «¿Y qué pasa?» a lo que el pequeño responde: «Nada, pero como se lo diga a mi primo, te vas a enterar».

«¿Y a mí qué tu primo?»

Ahí es cuando aparecía siempre el primo Zumosol, detrás del chico acosado, listo para defenderle. Normalmente el matón en potencia acababa casi volando, o encestado (literalmente), y aunque esta no era la mejor solución posible, dejaba claro que se posicionaban en contra de bullying, que no es poco.

Todo esto sería un anuncio viejuno sin más, de no ser porque esta misma semana ha reaparecido el primo Zumosol para dar un mensaje que nadie esperaba.

Él mismo fue víctima del bullying durante su adolescencia. Desde los 14 a los 17 años se caracterizaba por ser especialmente tímido, y por tener un físico poco intimidatorio, por lo que le atacaban constantemente entre burlas y collejas.

Sergio, que ese es su nombre fuera del papel, ahora dirige campañas antibullying, y decidió contar su historia luego de haber conocido varios casos de tentativas de suicidio provocados por dicha lacra.

El actor advierte que en estos casos las víctimas acaban por callar y sufrir en silencio, y que él mismo sabe lo que se siente: «Ni siquiera mis padres sabían que yo, cuando fui pequeño, de 14 a 17 años sufrí bullying».

«La humillación constante y diaria hacen que uno deje de pensar que sirve para nada. Te sientes un inútil, piensas que sobras en este mundo y entonces te pasan por la cabeza cosas que no deberían pasarle a ningún niño ni adolescente».

Incluso él mismo llegó a plantearse acabar con su vida, pero tras mucho esfuerzo logró superar aquello.«Luego a los 18 pegué un cambio muy brusco físicamente y ya la gente no se metía conmigo, pero fue como el sueño de mi inconsciente hecho realidad».

Esta situación no es fácil de detectar, pero sin duda hay señales que pueden significar que un niño está siendo víctima de acoso escolar: «Te baja la autoestima, baja el rendimiento académico, puedes coger fobia social, tienes dificultades de relaciones porque estás en un etapa de formación y de golpe son rechazados», comenta un psicólogo invitado a la entrevista de Sergio Medialdea, en La Sexta.

Por todo esto, «el primo Zumosol» está decidido a visibilizar el acoso escolar, para acabar con el sufrimiento de muchas personas, el cual una vez ocurre, deja marca para siempre. «Aquel niño asustado sigue estando dentro de mí, pero ahora soy yo el que domina a aquel niño asustado y no es el niño asustado el que me domina a mí».

Fuente: La Sexta