El día a día de las personas con discapacidad, para la mayoría de las personas, es una completa incógnita. Vivimos bastante alienados en nuestro mundo y, por lo general, no recordamos que hay gente con otras circunstancias que también vive en nuestro mismo contexto.

¿Cómo vive, por ejemplo, una persona que no dispone de la capacidad de oír? Nosotros estamos muy acostumbrados a una serie de cuestiones… pero es que claro, cosas tan simples como los sonidos de nuestro organismo, para una persona sorda, no existen… ¿cómo los perciben, entonces?

Anna Trupiano, una maestra de primaria en la Kendall Demonstration Elementary School, se encontró en la situación de tener que explicarle a uno de sus estudiantes sordos que todos podían escuchar cada vez que se echaba un pedete… y dio en el clavo.

Ella explicó que, a la hora de verse en esa ‘comprometida’ situación, tenía que hacer algo sí o sí para solucionar ese pequeño entuerto en el que el niño se había metido sin querer.

En este preciso momento fue cuando el niño se dio cuenta de que, eso que él hacía, podía ser escuchado por todo el mundo (como en el caso de cualquier otra persona, vamos, solo que él no podía saberlo).

Y es que claro, aquí es cuando la cosa se empieza a complicar para la profesora, ya que tiene que explicar una situación bastante compleja de tal forma que él pueda entenderla… y es que encuentra una forma que es genial: por la vibración.





Él, evidentemente (hay que tener presente que es un niño pequeño), no entiende demasiado bien cómo funciona eso y hace esta petición que, evidentemente, es imposible de cumplir.

Aquí lo bueno es que ella busca empatizar con él y que sepa que no es nada raro ni nada malo, todo lo contrario. Solo que es algo que no está bien visto y que, por lo tanto, es normal que genere esas miradas tan incómodas.

Siguiendo por esa línea, el niño, inocente de él, pregunta si es posible que las personas con audición puedan ‘ver’ los pedos… a lo que salta otro niño de la clase:

Lo cierto es que la inocencia de los niños, en muchas ocasiones, genera conversaciones que son así de maravillosas. También hay que destacar el buen hacer que ha tenido esta profesora con el tema tratado y como, de haberlo hecho de otra forma, podría haber generado una situación muy incómoda e, incluso, un trauma en el niño. Pero no fue así y, de hecho, el niño entendió a la perfección todo lo que había ocurrido.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta situación? ¿Creéis que ha sido una respuesta adecuada? Dejádnoslo en los comentarios. 

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