En First Dates, el pasado jueves, se celebró un programa especial llamado ‘Te vi y me enamoré’. La cosa era que, los que acudían a la cita, por un motivo u otro, se habían ‘encaprichado’ con alguna de las personas que habían visto en alguno de los anteriores programas… y ahora el programa les había dado la oportunidad de conocerse.

María José ya tenía un pasado con su cita: hacía un tiempo, habían coincidido en una discoteca, de fiesta con los amigos. Se lo pasaron de lo mejor pero, al final, no se dieron los números y cada cogió por su lado… y ahí se acabó la que podía haber sido una historia de amor sin parangón.

«No sabía nada de ella, hasta que la vi en First Dates… y pensé que esa era mi oportunidad», explicaba María José. Sobera lo tenía muy claro: «Tienes que rematar lo que esa noche no conseguiste».

Estela, en el otro lado de la mesa, no tenía ni idea de toda esta historia previa. Ella ya había ido al programa y había salido de ahí con el corazón intacto… ¿habría suerte esta vez?

Ella ya se intuía un poco por donde iban los tiros… y de hecho, acertó de pleno: su cita era María José. «No podía haber sido una persona mejor que ella»… y es que la cosa, desde el principio, iba de fábula.

No paraban de lanzarse piropos y se notaba mucho que la cosa iba a ir a mejor. La cena empezó bastante bien a pesar de que Estela no se acordaba de los detalles más pequeños que habían compartido en su anterior encuentro.

Las miradas hablaban por sí solas: «A mí me ha parecido increíble que haya querido venir a pedirme a mí», confesaba Estela. Las dos tenían un buen recuerdo y, lo cierto, es que cuesta transmitir con palabras la buena conexión que había entre ambas.



Pero es que la cosa ya acabó de explotar cuando María José le preguntó si buscaba pareja: «La verdad es que lo que busco es a alguien como tú», contestó Estela sin titubear. María José, lejos de ruborizarse, le soltó un «para eso te he traído aquí, para que me des tu número de teléfono».

Estela estaba más que convencida: «Es una tía que me fascina. Es una tía que veo y digo: ‘me sube el fuego interno'»… si es que, en este punto, ya sobran las palabras. Ambas coincidían en que a las dos se les había quedado una espinita por no seguir en contacto… y tenían pensado compensarlo.

Luego se fueron al privado y bueno, es complicado explicar lo que pasó y que este artículo siga siendo apto para menores…

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿No os alegra que el amor triunfe de esta forma? Dejádnoslo en los comentarios. 

Si os ha gustado este artículo recordad que, más abajo, podréis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos (o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con muchísimo cariño).