Puede que, con solo leer el título, estéis pensando en las típicas cejas tatuadas que parecen dos pegatinas de esas que regalaban en los Doritos enganchadas encima de los ojos… pero no. De lo que estamos hablando hoy es de una combinación entre lo natural y lo ‘ficticio’ y atemporal que ha demostrado arrojar unos resultados de lo más positivos.

Desde hace un tiempo, las cejas pobladas se han vuelto a poner de moda y aquellas cejas de faraón más finas que la línea que separa la vida de la muerte han pasado a la historia. Según explica la experta en estética Bárbara Torres, de la firma británica Nouveau Lashes: «se lleva la maxiceja, ya sea afilando un poco al final o dejándola en forma de cono y respetando los rasgos y gustos”.

La cosa es que no todo el mundo tiene las cejas gruesas y, para conseguir dicho efecto, se puede recurrir a diferentes métodos… algunos más efectivos que otros. Están los clásicos tintes, pero estos dan un acabado bastante artificial, para qué nos vamos a engañar.

También existen las extensiones, pero estas son bastante menos duraderas y, a la larga, suponen un gasto demasiado grande. También requieren demasiados cuidados y puede llegar a ser exasperante.

Es en este punto que entra el microblading… y su novedosa variante: el nanoblading. Paz Torralba, directora de The Beauty Concept, es la encargada de iluminarnos un poco respecto a este tema: “las nuevas técnicas van más adaptadas a la clienta, no solo ya a su cara, sino también a su personalidad”.

Ella explica que han apostado por un método llamado ‘advance’: “En este caso contamos con una serie de parámetros: pequeños retoques sin necesidad de hacer la ceja completa, cobertura en antiguas micropigmentaciones, combinación con otras técnicas o cobertura de cicatrices. Ya no es solo dibujar, es estudiar de qué forma podemos reformular la estructura y mejorarla”.

Pero ahora vayamos a mirar las cejas de Paula Echevarría. Ella ha apostado por el llamado ‘shading’, un método que, para entender mejor, nos lo explica Elena Comes, propietaria de Le Petit Salon: “su fin es sombrear la ceja depositando manualmente pigmento en la capa basal de la epidermis, aunque antes de decidir, yo adapto siempre la técnica a la paciente”.




La diferencia entre ambos métodos es que, mientras que el microblading consiste en dibujar cada uno de los pelos, el shading se centra en un sombreado, consiguiendo mayor definición y que parezca más poblada sin ‘añadir’ pelos.

Evidentemente, esta situación plantea lo inevitable: la fusión entre ambos métodos. El combo de shading con microblading. Se añaden pelos para definir la forma de la ceja después de haber hecho un estudio de la cara de la clienta.

Una vez acabado esto, se añade un sombreado para dotar de volumen al conjunto… y el resultado final es muchísimo mejor y más completo. En lo que se refiere a los cuidados, tampoco varían demasiado respecto a los otros métodos anteriormente comentados.




A vosotros, ¿qué os han parecido estos métodos? ¿Probaríais alguno? Dejádnoslo en los comentarios. 

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