Arya Permana es un niño que se volvió internacionalmente conocido por ser el infante con mayor sobrepeso del mundo.

Su padre explica, a modo de justificación que tanto él como la madre del pequeño son buenos padres, y que no querían que a sus hijos les faltase de nada, incluso siendo de una familia humilde.

Es por esto que no permitían que el niño pasara hambre, ni que comiera cosas que no le gustaban, confundiendo el consentimiento con el cariño familiar. El problema es que la cuestión de peso del pequeño pasó a ser un auténtico problema, sobretodo si nos paramos a hablar de salud.

El pico más alto de peso que llegó a alcanzar fue de 191 kg. y actualmente pesa sobre unos 85kg.

El chico procede de Karawang, Java Occidental, en Indonesia, y ahora mismo está en sus 13 años y ha perdido 100 kilos de peso.

Hace ahora ya tres años, Arya llegó a pesar lo mismo que seis niños de su misma edad.Actualmente su vida ha mejorado en gran medida, pero la pérdida de peso ha sido tan drástica que le ha dejado con un exceso de piel en los brazos y pecho. Todo esto fue luego de haberse sometido a una operación, la cual le fue completamente explicada tanto a él como a su familia, quienes además, vieron un vídeo de cómo sería el procedimiento.

Antes de poder pasar por el quirófano, el niño tuvo que prepararse para el cambio con un programa dietético, el cual le desmotivaba por la inestabilidad que mostraba, en el primer sólo perdió tres kilos, para subir 5 en el segundo.

Ahora que su cuerpo se ha convertido en un cúmulo de capas de piel flácida, Arya espera volver a someterse a una nueva cirugía para retirar toda la piel sobrante.

Su padre habla de cómo Arya siempre había sido un niño más grande que los demás, y se culpa del sobrepeso de su hijo. Luego de la cirugía, éste reconoció que su pequeño estaba mucho más animado.

Al comienzo de su nueva vida, Arya ha luchado contra su apetito, y lo pasó verdaderamente mal, puesto que luego de haberse operado no podía comer grandes cantidades sin vomitar, y sus padres controlaban que no tuviera comida basura cerca, ni dulce, ni bebidas azucaradas.

Pero el niño comenzó a olvidarse de su adicción a la comida cuando vio que por fin podía empezar a ir a la escuela, ya que antes de la operación era incapaz de caminar más de 5 minutos sin acabar completamente exhausto. 

Ahora Arya adora practicar deportes como el badminton y el fútbol, siendo éste último, su nuevo objetivo en la vida, según cuenta.

¿Qué piensas de la historia de Arya? ¿Crees que conseguirá cambiar su vida sin volver atrás? Cuéntanos tu opinión en los comentarios de Facebook e Instagram.

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