En un lado de la mesa, teníamos a Judith, una joven de 24 años natural de Móstoles, que se ganaba la vida como técnica de farmacia. Desde que llegó al restaurante, pudimos ver que la joven supuraba estilo por todos los poros de su piel: «soy una chica simpática, divertida, trabajadora… genial» ¡si es que lo tenía todo!

Ella había venido a buscar el amor y no estaba dispuesta a irse sin conseguirlo. Antes que nada, nos explicó que llevaba once años en España y que era originaria de Guinea Ecuatorial: «mi mayor defecto es que a veces soy muy exigente y un poco dura con todo en general».

«Estoy aquí por una razón: es para ver si encuentro a un chico interesante. Depende de lo que busques, para algo serio, es complicado», confesaba Judith. «Quiero a un chico responsable, trabajador, alto, guapo… lo que todas queremos en realidad».

«Un prototipo de chico genial, alto guapo, fuerte, negro, educado, simpático, divertido… eso es lo que estoy buscando aquí»… por lo que podéis ver, la chica ‘casi’ no tenía exigencias la verdad.

«Me gustan más negros, pero de los de verdad…» ¿A qué se referiría ella con lo de ‘un negro de verdad’? Ella no duda en explicárnoslo… con un juego de manos que es mucho mejor ver en vídeo ya que, así, es complicado de explicar.

Al otro lado de la mesa y después de todo este recital, teníamos a Luis, un joven de 27 años, residente en Madrid y que se ganaba la vida como cocinero: «no exijo aquí gran cosa. Con que sepa quererme, valorarme y me comprenda, ya me vale. El físico va después».

Por lo que podíamos ver a primera vista, ambos encajaban bastante bien con lo que pedían el uno del otro… pero la cosa, a pesar de que pintaba bastante bien… acabó por torcerse por completo cuando sus miradas se cruzaron.



Judith, inmediatamente, se giró a Matías, el querido barman, y le dijo que conocía a esa persona… ¡y él no se lo podía creer! Cuando se saludaron, la cosa ya estaba más que confirmadísima: «¡Es el amigo de mi ex!», confesaba ella.

Matías estaba completamente anonadado: «¡cómo viene Cupido con las flechas, no puede ser!». En el ‘confesionario’, nos daba algún detalle más: «Le conocí con mi ex, era su amigo. Y no sé, tenía novia hace poco… ¿qué hace aquí?».

«Ella físicamente está muy bien, es muy guapa, es joven y es muy dinámica por lo que se ve», reconocía Luis. «Yo sí tendría una cita de amor con ella»…. pero ella no: «no he aceptado cenar con Luis, porque me parece perder el tiempo: no me gusta, lo conozco y no me apetece».

«Me voy un poco dolido, porque la verdad me habría gustado sentarme y charlar. Hablar del futuro y tal, pero la vida es así»… Aish, qué caprichoso es el amor en ocasiones. La cosa es que, según prometieron al irse, ambos volverían al programa… por separado, claro.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta improbable casualidad? ¿Qué habríais hecho en su lugar? ¿Seguir con la cita o salir por patas? Dejádnoslo en los comentarios. 

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