Laura, la aspirante a encontrar el amor de hoy, llegó al restaurante con bastante mala pata (como ya se encargó de recordar Matías) después de haberse caído por una alcantarilla. Según ella misma explica, iba corriendo con su perro y, de repente, lo vio todo oscuro.

Ella se definía como una persona que, de joven, había sido rebelde: «busco a una persona que sea igual que yo, que sea simpático, trabajador y que sepa lo que quiere. Eso es fundamental». Eso sí: a todo esto, había que sumarle el hecho de que tenían que gustarle los animales.

En el otro lado de la mesa iba a sentarse Adrian, un joven de Las Palmas que confesaba haber tenido un pasado bastante malo con las mujeres: «La verdad es que yo lo he pasado mal con el tema de las chicas. Me han tocado ejemplares únicos. Ahora quiero estar tranquilito, con una que merezca la pena».

Y la sorpresa llegó cuando ambos se cruzaron las miradas. Carlos Sobera no se lo podía creer: ¡ambos se conocían de antes! O, para ser más exactos, se conocían por Internet: «Nos conocíamos pero no nos habíamos visto».

«Nos conocíamos de las redes sociales, de hablar y de un poquito de coqueteo, pero nada más», confesaba Adrián. «Yo pensé que era un poco más alto», reconocía Laura. Aunque añadía: «Pero me gustó igual».

Lo cierto es que, a lo largo de la cena, el protagonista fue el hecho de que ya se conocían de antes y que la impresión de ambos había sido muy positiva al verse. «Me gusta que sea directa», confesaba Adrián. Y es que lo cierto es que la cena estaba dejando bastante poco a la imaginación: «Qué bonito es», no paraba de repetir ella.

«¿Cómo te imaginarías una noche de pasión conmigo?», le preguntaba ella en un momento determinado. «Mírame ahora, obsérvame». «Sentía que me penetraba con la mirada», reconocía él.





«Vas a ser mío» le repetía una y otra vez; «Delante de toda España te voy a conquistar».  Lo cierto es que esta es una de las cenas más sensuales que hemos visto hasta el momento en el programa y, a pesar de que todo pinta bien, si algo nos ha enseñado First Dates es que no puedes dar nada por hecho… hasta el final.

«Te tiene que gustar mi forma de ser. Soy hiperactiva, me gusta estar siempre riéndome, soy loca. Pero te digo una cosa. estoy cansada de sufrir. Lo que quiero es una persona que se quiera arriesgar», dejaba ella claro.

¿Qué venía después de todo esto? Que ella le decía claramente que, si quería estar con ella, tenía que mudarse de Las Palmas a Tenerife, donde ella vivía y tenía una casa en propiedad. ¿Qué opinaba él? Pues que si resultaba viable, adelante.

«Esta claro que entre vosotros va a haber una segunda cita», a lo que él no dudaba en asegurar: «y tres y cuatro y cinco». ¿Ella qué opinaba de todo esto? Pues que «y seis y siete y ocho»; la cosa no podía estar más clara.

Aquí os dejamos el vídeo con la cita íntegra:

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta ‘intensa’ cita? Dejádnoslo en los comentarios. 

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