Estamos en 2019, y mientras vemos como avanzamos en muchísimas cosas, que hace uno años nos parecerían pura magia, hay otras bastante más básicas en las que estamos yendo hacia atrás y sin mirar, y no hace falta ser muy listo para saber que es la mejor forma de acabar con el culo en el suelo.

Uno de los aspectos que más hay que valorar en este sentido (aunque realmente tiene un millón y medio de matices que nos vamos a saltar) es el de las relaciones interpersonales.

Se nos está olvidando cómo se habla entre humanos. Se nos pasa por alto que aquí todos somos personas, y que cuando utilizas una aplicación para ligar no debe funcionar como si estuvieras pidiendo comida a domicilio (por mucho que se pueda parecer al final del día).

El caso es que en aplicaciones como esta, terminamos mostrándonos a nosotros mismos en un escaparate, luciendo nuestras mejores fotos, intentando ser ingeniosos, retocando algo, currándonos una bio y todo lo que haga falta.

Qué bien nos vendría currarnos el Linkedin y el CV la mitad de todo eso.

Esto que cuento no debería ser un gran problema, en principio, porque cada uno (o la mayoría al menos) siempre va a tener algo bueno, que puede ser valorable por muchísimas personas, pero claro, al final siempre va a pasar igual.

Que para qué le vas a dar el ok al normalito si sabes (o al menos crees) que en unos 3 swipes te va a tocar un adonis/Jason Momoa de la vida. Pues claro.

Ojo, que aquí todo el mundo tiene sus gustos, y no hay que decir que sí a algo que no se quiere, pero igual también va siendo hora de que nos planteemos cómo estamos tratando a la gente.

Al final, para no andarse mucho con rodeos, la gente se pone unos mínimos, el típico listón que uno está dispuesto a bajar en caso de emergencia (como si le hiciéramos un favor al resto).E igual es aquí donde está el problema.




Puede que en alguna ocasión hayáis oído que si alguien está dispuesto a cobrarte menos por algo cuando ve que no lo va a vender, realmente te estaba intentando robar la diferencia, porque por poder, te lo podía vender igual. Pues aquí pasa un poco lo mismo.

¿Por qué eres tú el listón bajo? ¿A qué se debe la categoría de producto? Pues en parte a que a la hora de la verdad nadie mira mucho tiempo un solo perfil a menos que tenga a un dios en la primera foto.

Y claro, al final pasa lo que pasa, cada maestrillo tiene su librillo, y en Tinder, maestros y expertos sobran. La estrategia va desde locuras como enseñar fotos haciendo obras de caridad rodeado de niños pobres (Os juro que esto es cierto, y si no me creéis haced memoria), hasta la última del momento: Decir tu altura.

Las chicas suelen tener afinidad por los chicos más altos que ellas, pero cuando esto se va contando en cuántas chicas juegan con esta preferencia, también se acaba convirtiendo en datos, en estadísticas y en números, hasta que ves perfiles de chicos en los que simplemente hay una foto, un nombre, y 1.80.




Porque sí, al final se mide todo en el físico, en cosas palpables, visibles, lo que hay es lo que hay y no se engaña a nadie: ¿Cuanto pelo tiene? ¿Entradas? ¿Peso? …¿Altura?

Nos falta que en la que se queda para un café se le abra la boca al pobre animal para mirarle los dientes. Estamos en un punto realmente extraño en el que tendemos a consumirlo todo, y lo primero, a las personas.

Los chicos en Tinder se han convertido en un producto que si mide menos de 1.80 se considera «fruta fea» y cae hasta llegar al listón bajo de alguien. ¿Por qué esa obsesión por la altura?

¿Por qué esa necesidad de protección y amparo físico en unas mujeres que cada día son más independientes y libres?




Que no digo que Tinder sea el mal, el demonio y que si lo tocas vayas a arder para siempre en el infierno junto a la vecina del 5º, ojo, pero sí que tenemos que replantearnos el uso que hacemos de él.

Que quizá no estaría de más que pusiéramos de moda echar 2 minutos por perfil que veamos en lugar de jugar al swipe sin mirar y luego tantear lo que tenemos como si jugáramos a las cartas.

Que si nos leemos, llegaremos a algo más del «hola.hola.quetal.pues.na.aqui.aburrio.jaja».




Y que hablar con un ser humano antes de querer llevártelo a la cama, pues igual no es tanta locura. Que todo el mundo está a la altura, y no sólo los de más de 1.80.




¿Has probado Tinder alguna vez? ¿Cómo te has sentido luego de tu experiencia? Cuéntanoslo todo en los comentarios de Facebook e Instagram.

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