Lucas era uno de esos pretendientes que tenían las cosas muy claras. Su personalidad era ‘arrolladora’ y confesaba que buscaba una chica «estilosa, que sea despampanante. Que digas ‘jo, una chica que destaque por encima del resto'».

Belén, de 20 años, por su parte, reconocía también tener una personalidad bastante fuerte: «Me gusta vestir con mis mallas, mi chándal, mi sudadera y mis camisetas. Si me tengo que arreglar un día me arreglo, pero no es algo que me guste».

El primer encuentro fue muy positivo… sobre todo para Belén, quien no dudó en decir claramente que Lucas le había parecido ‘muy guapo nada más verlo’. Inmediatamente después de esta ‘alegría inicial’, empezaron a hablar.

Él era una máquina de interrogar. Le preguntó inmediatamente de qué trabajaba, a lo que ella no dudó en contestar que ‘ni trabajaba ni estudiaba’: «me estoy sacando el carnet de conducir».

El tema de los tatuajes fue también un punto en común y, desde el principio, podía verse como Lucas llevaba la delantera en lo que a la conversación se refería: «¿La primera impresión qué te ha parecido? ¿Despampanante, no?».

Ella no paraba de reírse y se le notaba entre encantada y nerviosa: «me gusta ese rollo de llevar oro me parece muy único, con estilo». Lucas lo tenía bastante claro respecto a lo que pensaba de ella: «yo la veo como choni».

Ella pensaba que la cosa iba viento en popa: «se le ve interesante. Habla mucho y parece que tenga ganas». En el tema del trabajo él encontró un punto de bastante discordia: «para mí los estudios y el trabajo son muy importantes. Formarse es un principio de la vida».



Cuando hablaron del pasado sentimental de ambos, ella reconoció que había tenido una pareja por más de tres años y que hacía un par de meses que no estaba con nadie (que la ruptura era reciente, vamos).

En el tema de la fiesta, ella confesaba que se le acercaban demasiado ‘babosos’, cosa en la que él también se sintió muy identificado: «el chaval se lo tiene que creer, porque es muy guapo».

Él también reconocía ser una persona que se rayaba muy, pero que muy fácilmente. En lo que a los celos se refería, ella reconocía ser ‘un poco celosa’ y él, sobre este tema, era bastante inflexible: «por ahí no se va a ningún sitio».

Ella, a todo esto estaba encantada: «me ha parecido muy chulo, pero es que me gustan mucho los chulos». En lo que a cómo iba la cita, era bastante optimista: «Tenemos muchas cosas en común».

En un momento determinado y después de reconocer que ambos eran amantes del rap, se pusieron a bailar una canción de ese género que está muy de moda y que, honestamente, desconozco cómo se llama. Creo que dicen el nombre, pero vocalizan regulero y no consigo entenderlos.

La cosa es que aquí os dejamos el vídeo con la cita íntegra. El final… pero un poco agridulce, aunque lo mejor es que lo veáis vosotros mismos:

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta cita? ¿Creéis que es justo cómo ha acabado todo? Dejádnoslo en los comentarios.

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