Vivimos en un mundo donde las nuevas tecnologías han cogido protagonismo y eso ha hecho que no prestemos tanta atención a las pequeñas cosas que te pueden pasar a lo largo del día. Estamos pendientes de si has recibido el Whatsapp de tu amiga para saber si esta noche salís o no, pendiente de cuántos “likes” tienes en la última foto de Instagram, si el grupo que tienes en Facebook han dicho si hay clase de estadística o no… En fin, que estamos más pendientes de lo que pasa en nuestro móvil que de lo que nos rodea.

Pues bien, hoy os traemos una noticia que seguro te va a remover el pedacito de músculo que tienes en el pecho izquierdo. Y es que cuando pasan este tipo de cosas, es cuando crees en la bondad del ser humano. Ha sido tal la repercusión que la protagonista ha llegado a acumular 8.200 me gusta en la red social donde ha compartido la hazaña.

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Esta noticia trata de una situación que pasó en la línea 10 del metro de Madrid. Paloma, una joven estudiante, estaba en escuchando música con sus cascos tranquilamente en un vagón del metro de Madrid. De repente, subió un hombre que vendía libros de su casa para sacarse algún dinero para pagar los suministros de su habitaje. Nadie le prestaba atención, ya que la gente estaba sumergida en sus teléfonos.

Entonces, el hombre se acercó por donde estaba sentada la chica y le enseñó los libros que vendía. El señor vendía los libros, pero decía que si no tenías dinero podías cogerlos sin pagar nada. Llamó la atención de Paloma, y esta le dio un euro que tenía sujeto por la cartera.  La chica, conmocionada, vio un libro que tenía de pequeña y le preguntó al hombre que cuántos años tenía su hija. Este le dijo que 7 y que el libro en cuestión era su libro favorito pero que se lo daba, ya que vio que le había llamado la atención.

Fue tal la conmoción que sintió Paloma, que le preguntó cuánto valía el libro y lo pagó. Luego, se lo regaló y le dijo: «Toma, es para ti, pero léeselo a tu hija esta noche y prométeme que lo vas a dar por vendido y no se lo darás a nadie».

El señor se puso a llorar y se salió del vagón. La miró desde el andén y se despidió. Todo el vagón estaba mirando la situación y entre lágrimas, una señora mayor le tocó la espalda. Se giró con los ojos todavía llorosos y le dijo: «Los jóvenes demostráis a los adultos que se equivocan todos los días».

La chica relata todo esto vía redes sociales, y acaba los tweets especificando lo emocionada que estaba con la situación que acababa de presenciar. Y es que no es para menos; estas pequeñas cosas nos hacen pensar en lo complicada que es la vida de algunos de los que nos rodean.

Y hasta aquí la historia de hoy. Realmente ha sido una situación poco común ya que por lo normal no se interactúa con la gente que pide en el metro. Pero, ¿no sería bonito poder dar la oportunidad de hablar a una persona que lo está pasando peor que tú? Seguro que tiene una historia detrás que te emocionará.

Aquí os dejamos la historia original:

¿Tú también te has emocionado con esta historia? ¿Crees que hubieras hecho lo mismo que la chica? Cuéntanoslo todo en los comentarios.

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